Cactus-Arte, un milagro florecido

En Durango ser artesano es un oficio despreciado y humillado

Cultura 04 de diciembre de 2023 MARTÍN M. GONZÁLEZ

web artesano

Durango pese a ser cuna de grandes artistas es una ciudad que carece de vocación cultural y artística. Carece apoyos a sus artesanos y artistas. No hay política cultural ni proyecto. 

Es cierto, hay algunos museos dedicados a sus grandes pintores, Ángel Zárraga, el maestro Guillermo Ceniceros. Un teatro que lleva el nombre del musico, compositor y brillante concertista de piano, Ricardo Castro, la gran soprano Fanny Anitúa. Un monumento y calle a la elegante diva Dolores del Río. Una rotonda de hombres y mujeres ilustres, en la historia y el arte, en el kiosco de la Plaza de Armas. Un museo de culturales populares, museo de arte moderno.

Aun así, Durango carece de arte popular, arte urbano, espacios para promoverlos y darlos a conocer al mudo y a su turismo.

Es decir, sí los tenemos, si hay artesanos y arte, genuinamente duranguenses, pero es un arte olvidado, muy poco apoyado. Efímeras ventas cada mes, un mercado cada treinta días, con demasiadas exigencias y muy pocas posibilidades de venta, al estar alejado del centro histórico, y en Durango en nuestra capital es un suicidio comercial asegurado.

La artesanía es un arte fantasma, carecemos de un mercado visible, palpable y real, de arte popular, un mercado de artesanías, permanente y céntrico, accesible al turismo nacional e internacional, donde verdaderamente se exhiba el arte duranguense, no la fayuca disfrazada de artesanía, no el barro traído de otros estados y rotulado como local.

Un mercado de artesanías y arte, arte que nos identifique como duranguenses ante el panorama artístico nacional.

El turista al buscar artesanías, recurre al Mercado Gómez Palacio a surtirse de los ceniceros, en una época donde es prohibido fumar en todas partes; al llavero, todos ellos con el alacrán encapsulado, a la ollita de barro, casi siempre barro de Jalisco. Camisetas del ‘viva Villa cabrones’, a cualquier objeto que diga la palabra Durango, y no siempre o casi nunca es una artesanía genianamente de artistas y creadores de nuestro estado. Ninguna que nos de identidad como pueblo norteño y serrano.

Al gobierno le ha importado un carajo crear un espacio permanente para que los artesanos, artistas y creadores, vendan y comercialicen, muestren sus obras y creaciones. Casi siempre son escasas las apariciones de los artesanos en los festivales, muy restringidas, como si el gobierno les estuviera haciendo el gran favor.

De vez en cuando un grupo político o de mafiosos sindicatos logran un espacio esporádico en el corredor Constitución, espacio dedicado y creado para tal fin, pero al jefe de espectáculos y cultura, cantante de vernáculo, Lauro Arce, el arte popular no le interesa, ni sabe qué es o no le puede dejar billete, por tanto no le interesa apoyarlo. No le importa. Como tampoco les importa a los mandones de la cultura y el arte.

Algunos artesanos y artistas, venden su obra por las redes, la ofrecen casi a escondidas, para que los inspectores no los multen, vaya, parece ser que ser artesano o artista en Durango es ser un delincuente o un paria apestoso.

Algunos, muy pocos artistas y artesanos encuentran espacio en lugares como el Paseo del Oeste y en las casi inexistentes tiendas de arte y cultura que sobreviven en Durango. Mantener un espacio comercial para el arte duranguenses, es un acto heroico que dura muy poco tiempo, ante las rentas exorbitantes de los locales y la poca difusión.

Una de ellas, de estos centros de arte y cultura, está cumpliendo veinticinco años de vida, de promover y defender el arte de los duranguenses. Y creadme sobrevivir exponiendo y vendiendo el arte, de creadores duranguenses es todo un arte de sobrevivencia. Y terquedad sin paragones.

 

Cactus-Arte, un milagro florecido

 

Cactus-Arte es un sueño que lleva veinticinco años de realidades. Cactus-Arte son veinticinco años de arte y cultura en Durango. Cactus-Arte es el sueño convertido en multitud de sueños cumplidos, en infinidad de expresiones artísticas y culturales de esta zona norteña. Es un foro abierto para dar a conocer y promocionar, el arte y a los artesanos, a los artistas y a la cultura nuestra.

 Cactus-Arte es el sueño de un hombre, de un artista, de un empresario, que arriesgó su futuro y su fortuna, por creer en Cactus-Arte, por creer en su sueño. Por dar a conocer a su tierra, a Durango, al mundo del arte y la cultura.

José Luis Flores Meza, hace veinticinco años era un artista, un treintañero con un sueño que tenía desde sus años mozos crear un espacio donde comercializar y difundir las artesanías alacraneras, a los artistas de toda índole, pintores, escultores, artesanos del barro, del mimbre, sombreros y muebles antiguos, llaveros y ceniceros con el alacrán al centro, representativos de nuestra tierra, promocionar a cualquier expresión de arte en Durango, por modesto que fuese.

José Luis Flores Meza, con estudios de arte como muchos duranguenses tuvo que emigrar a los Estados Unidos, a Los Ángeles, para ganar los dólares, pero José Luis ya tenía un plan fraguado, un objetivo, un sueño preconcebido, ganar dólares, ampliar sus horizontes, sus imaginaciones. Y regresar a su Durango para fundar, la ahora ya mítica Cactus-Arte.

No es fácil mantenerse veinticinco años en el mercado del arte. No cualquier mortal mantiene su sueño vigente y vigoroso. Desde aquel lejano 1998, cuando estableció una pequeña tienda en una de las calles del centro histórico, que ha caminado como trashumante, emigrando a varios sitios urbanos, como el antiguo barrio del Calvario, hasta culminar con la mejor tienda surtida de arte duranguense en el paseo turístico Villas del Oeste, donde en este 2023, ofrece la gran variedad de arte y cultura duranguense al turista nacional y extranjero.

Cactus-Arte se sitúa en el pueblo mexicano de la Villa del Oeste, de lunes a domingo, atendido por el propio José Luis, ofrece sus creaciones en litografías, en dibujos con el aerógrafo, de paisajes del oeste, postales de Durango, creaciones de otros artistas, las máscaras de Roberto Macías, escultor de fama internacional.

No solo es una tienda de arte, un bazar de artesanías, es una muestra del arte de durango mismo, expone y enseña al turismo, sobre todo a los mexicanos que radican en el país vecino del norte, que nos visitan. Se les ofrece recuerdos de su tierra, tierra de Pancho Villa, de los alacranes, copas tequileras, shuts mezcaleros, tarros cerveceros, labrados con sus nombres, por el propio José Luis.

Se llama Cactus, un nombre más que apropiado, el cactus es una hermosa planta perteneciente a la familia botánica Cactaceae. El cactus resiste a todos los climas, todas las devastaciones, sequías, y permanece firme y poderoso, sin importarle la falta de agua, de lluvia; florece entre el desierto y la aridez, sobrevive a cualquier fenómeno natural, así como Cactus-Arte, ha sobrevivido, en las buenas y en las malas, en las crisis financieras y pandemias, sin dejar de florecer durante cinco lustros.

Cactus ya es una institución, una tradición entre los artesanos y el arte norteño, igual de posesionado y fuerte, como hace veinticinco años. Cactus es una flor que parece nunca envejecer.

Cactus-Arte ha participado en infinidad de eventos nacionales e internacionales siempre llevando en alto el arte y la cultura duranguenses. 

José Luis Flores Meza, ahora ya en los cincuenta, sigue tan activo y tan soñador como hace casi treinta años. Es un artista, pintor, dibujante y uno de los mejores areografistas de Durango. Un coleccionista de primera, constructor de miniaturas; sus diligencias del viejo oeste, a escala son ya una tradición. Su gran amor a la cultura indio americano y mexicana, del viejo oeste, expresado en pinturas, en camisetas, es de los temas esenciales que maneja Cactus-Arte.

José Luis Flores Meza, ante todo, es un hombre íntegro y con una ética bien cimentada, coleccionista de toda clase de arte, como avioncitos, carros, soldados medievales, miembro de varios clubes de coleccionistas en Durango. Posee una de las mejores bibliotecas de arte, historia, de arquitectura y cine, amén de su gran colección musical y cinematográfica. Es un hombre culto y universal. Es un artista en toda la extensión de la palabra, pero su mayor tesoro, la joya en su vida, es su tienda de arte y cultura, su galería de artistas y artesanos, el Catus-Arte, sangre y alma de este duranguense.

En México, pero sobre todo en Durango, no es fácil creer en tus sueños. Y sostenerlos, y sobre todo hacerlos realidad. Cactus-Arte no es un sueño, es un milagro florecido.

En este año, 2023, en agosto, Cactus y su creador, celebraron un cuarto de siglo como la mejor tienda de arte de cultura no solo de Durango, sino del norte del país, con proyección nacional e internacional.

Catus-Arte un espacio para los artesanos y artistas de Durango, en una ciudad donde el arte y la cultura nunca ha sido prioridad.

Durango es el penúltimo estado, de 32 entidades federativas, que aún no cuenta con un mercado de artesanía, un mercado de arte Durango, quizá por ello el acto de que Cactus-Arte haya sobrevivido y florecido durante veinticinco, es un acto heroico, casi suicida, pero hermosamente real y sólido. Larga vida a Cactus-Arte y a su creador.

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