
Cuento corto
Hoy no quiero, hoy me muero y dejen de molestar, déjenme en paz, que ni mi propia decisión de cuando voy a morir puedo tomar. -¿Puedo estar solo?, me contestaban que no, preocupados según ellos y mi alrededor llorando, -que estés bien, ojalá y te mejores-, decían mientras me veían con lástima más que compasión y amor, me veían como quien ve a un mendigo pidiendo limosna para dañarse un poco más.
Perdón, se me olvidaba que requieren ellos más de mí que yo de todos los que me observan, me necesitan para llenar su vacío que los hace sentir un calor y soledad infernal, les satisface su necesidad de ayudar, ayuda que no es para nadie más que de adentro para adentro. -Entonces, ¿Me dejan morir o no, basta con su autoimagen negativa-
Les tengo una mala noticia, esa imagen no es de nadie más que de ustedes, como esa “pobre ayuda” que por cierto muy aguda y condicionada está, pero en fin dejen de llorar si no se pudieron salvar porque piensas que conmigo lo harán. -Entonces, ¿Me dejaran morir o no basta con lo que les acabo de parlotear?
Espacio Libre México
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