Un fracaso el gobierno panista de Durango capital

Anuncia el alcalde que uno de sus grandes logros es llenar de Nochebuenas los jardines de la ciudad

Local 11 de diciembre de 2023 Martín M. González

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Es un milagro navideño. Un chulo milagro en nuestra ciudad, para regalo de los duranguenses y bendiciones divinas de la chulez. De esos milagros que únicamente ocurren en esta época del nacimiento del Niño Dios.

Milagro azul y mocho. Milagro de un panista de pura cepa calderonista y foxista. Y sin pedírselo al gordo diabético de Santa Clos.

El milagro es que nuestro chulo enculeador Antonio Ochoa Rodríguez, tras un año de su desgobierno municipal, va a dejar de lado sus fiestas de abundantes bebidas espirituosas a cargo del erario municipal. Anuncia a pompa y circunstancia el pequeño dictadorcillo que para 2024 habrá grandes obras que lo harán más chulo, no especificó si lo harán más chulo a él mismo o a la ciudad.

Habrá por fin, un Durango competitivo, limpio y ordenado, reconociendo implícitamente que su primer año de desgobierno fue un fracaso en estos rubros, al buen entendedor pocas palabras.

Entre estas chuladas, el gran negocio chulo para sus bolsillos, del Parque Lineal y el Hospital del Niño 460, porque no los va hacer sin ganarse su mochada, informa Toño Ochoa, el chulo de chulos, al avanzar en la conformación del Programa Anual de Obra Pública (PAOP).

Alabado sea el señor y su santo nombre. ¿Por fin se pondrá a trabajar este alcalde panista? Qué oscuros negocios esconden estas amenazas, digo planes de progreso progresivo para nuestra ciudad capital y municipio. Y para los bolsillos del primer edil y cómplices.

¿Dejará de lado los negocios turbios, las rentas oscuras, los contratos millonarios a artistas mediocres?

¿Dejará de hacer actos protagónicos, encabezar desfiles, tapizar de su imagen, en espectaculares de macho alfa, del chulo de chulos? ¿Por fin se podrá a trabajar, signifique lo que signifique?

Por lo pronto, presume como un gran acto de gobierno y uno de sus logros más preciados, que ha llenado de flores de Nochebuena, los jardines y plazas de la ciudad. No dice a qué costo y cuánto se llevó de tajada en las adquisiciones florales. Ni si fueron licitadas o asignadas por dedazo a un compadre floripondio. Estos panistas no dan paso sin huarache. Son centaveros a morir.

También presume que iniciara una campaña de exterminio contra todo ser canino, gatuno, de la calle, para acabar con este peligro para la salud pública. Aun la asociación de taqueros no se ha pronunciado al respecto.

Eso sí, no se midió el alcalde y su meretriz Cabildo, para alumbrar y deslumbrar, con el alumbrado navideños, gastadero de luz, sin ton ni son, con tal de darle atole con el dedo a la raza alacranera, que se conforman con circo y maroma, los van apendejear con regalarles tamalitos y atoles. Y en enero con la rosca de reyes. Con ponerles enormes árboles artificiales navideños, los domestica, haciéndonos creer que tenemos una ciudad chula y alumbrada.

Nos quedan dos años de aguantar las chulas ocurrencias, los negocios turbios, la nula transparencia de Toño Ochoa. De ver cómo se siente el centro del universo. De soportar su campaña para la Senaduría en el 2024. De ser el chulo entre los chulos de Durango.

No nos sorprenderá, si como lema de su precampaña para Senador, utiliza la canción de Gordolfo Gelatino, de los polivoces: “Soy tan hermoso, ya lo ven, soy tan precioso yo lo sé, soy primoroso, bello, lindo, soy gracioso, (...mucho!!!...) soy exquisito, yo lo sé, soy tan bonito miren bien y soy muy fino, soy Toñín Ochoa, el chulo panista…

 

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