La orfandad de los suicidas

Entre el caos que es mi vida. Entre las ruinas que me sobreviven y que ahora soy. Eres tú, quien inyecta ánimo a mi tristeza.

Cultura 13 de febrero de 2024 JESÚS MARÍN

orfandad web

Entre el caos que es mi vida. Entre las ruinas que me sobreviven y que ahora soy. Eres tú, quien inyecta ánimo a mi tristeza.

¿Recuerdas cuándo nos conocimos? Hará diez años, una noche del sábado, en la plaza, llegaste con una de tus hermanas, con tu salvaje mirada de huracán y tu alma hirviendo de tempestades. 

Una joven pantera en toda tu poderosa belleza. Había tanta majestuosidad en tu actitud, en tu mancebo cuerpo de Diosa.

Parecías alguien extraviado. Alguien a quien el mundo había traicionado al nacer. Alguien que necesitaba un rumbo. Un reino, un trono. Tenías creo 13 años. Y la orfandad de los suicidas. 

Yo te ofrecí algunos libros de poesía. En ese momento no me di cuenta que también te ofrecía mi corazón. Me dijiste con esa voz fiera y pletórica de dagas, pero tan antigua: la poesía no arregla ni madres.

Ya se te percibía cierta amargura, cierta raíz de no pertenecer a este mundo, cierta lejanía, tan dolida, como de alguien que ha sufrido todo el dolor soportable e insoportable. 

Y te reíste de esa forma desgarradora, de tristeza de cementerios, como sabes hacerlo. Te juro que te quise besar desde entonces. Eras tan terriblemente huérfana, casi tan huérfana como lo soy yo ahora.

Hoy, diez años después, te escribo estas palabras, ahora que has vivido intensamente como fugaz meteoro, quemándose en estos años, lejos de mí. Lejos de los sueños y la esperanza, matándote sin morir, con la callada y estéril no muerte de los cobardes.

Te escribo, con la necesidad de volver a verte. De tener todo contigo. Y como prometimos, una vez, bien locos, bien marihuanos y hasta la madre de cahuamas, matarnos juntos. Ven para amarte, matarnos. O las dos cosas...

Te puede interesar

Espacio Libre México

Ranking

Suscríbete al newsletter para recibir periódicamente las novedades en tu email