
Cuento corto
Me destruí para que tú estuvieras bien. No me arrepiento, pero esperaba un poco de ti a cambio de lo mío; lo único que me diste fue indiferencia, me cortaste el alma y corazón con tus palabras, tus ojos llenos de furia quemaban mi cuerpo, incluso más que un caluroso día de verano.
Tus abrazos se sentían fríos como la nieve de un invierno peculiar, me dolía la intensidad de tus exigencias incumplibles, me arrepentiría, pero no te lo diría, porque ni es así, la verdad prefiero morir y ver que tú eres feliz; no es sano, o tal vez sí, es cuestión de pensar qué tanto crees en el amor.
Duele ver cómo preferiste seguir y dejarme atrás sin repercusión, no te culpo, está bien pensar en ti y en estar mejor; te amo y eso es todo lo que diré el día de hoy, espero que te lo haya dejado claro, no es que me vaya y te diga adiós, solo que yo moriré con alma y corazón.
Puedo seguir, pero prefiero que no, la verdad solo espero que tú digas que me amaste con fervor, no hace falta, ya que lo digas hoy, si quieres cuando mueras y recuerdes que fui tu gran amor, espero quedarme y no causar una carga más a tu preocupación, te amo y solo te pido perdón por mis errores infantiles y mi poca cabeza y cero enfoque en este contrato social llamado relación.
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