Escuela Bruno Martínez con 70 años de historia

Cultura 29 de mayo de 2023 Alfredo Antonio Solano Arellano

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La educación es el proceso que tiene como fin primordial preparar, educar y contribuir a elevar la conciencia del ser humano para que desarrolle una vida integral y esto sólo es posible a través de la adquisición de ciertos valores, los cuales parte de ellos se adquieren en la escuela.

En la capital del estado de Durango existen escuelas de gran tradición como la Bruno Martínez, centro escolar con más de siete décadas educando a la niñez que diariamente acude sus aulas a prepararse en las diversas ramas del saber humano, lo que les permitirá afrontar los retos del mañana.

Con la intención de dar a conocer un poco de su historia, Espacio Libre realizó una investigación sobre la escuela Bruno Martínez y hurgando en los anaqueles del Archivo Histórico Municipal y hemeroteca, se encontraron los siguientes datos que se esperan sean de interés para el lector.

Por principio de cuentas, es preciso señalar que la Escuela Primaria Bruno Martínez se encuentra localizada en el inmueble marcado con el número 300 de la calle Pino Suárez, en la Zona Centro, de la ciudad de Durango.

Durante los años 1917-1918 el terreno que ocupa esta institución fue Hospital Militar, en él se atendía a combatientes revolucionarios; un grupo de enfermeras religiosas colaboraba al igual que médicos alópatas, naturistas y homeópatas.

Después se organizó e inauguró la Escuela de Artes y Oficios Cuauhtémoc, atendida por catedráticos provenientes de la Ciudad de México, Puebla, Guadalajara, Chilpancingo y de otros estados, quienes impartían clases de las artesanías de su región: pintura, decoración de azulejos, loza, tejidos en telar, sombreros, cestería de palma, música, canto y danza folclórica. Sin embargo este plan tan ambicioso y benéfico no tuvo éxito.

En el año de 1937 se convirtió en escuela primaria, nombrándose director al profesor José Cenón Cardona y como auxiliar al maestro Agustín González Figueroa, en la que se atendían los seis grados de educación básica, llegando a tener una inscripción anual de 102 alumnos.

La escuela llevaba entonces el nombre de Antonio Meya en honor a un líder cubano; y en 1938 su nombre cambió por Bruno Martínez, en recuerdo del pedagogo duranguense del mismo nombre; de tal manera que se toma en cuenta el año en que la escuela tomó el nombre de Bruno Martínez.

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