El expediente negro de Harfuch: La coordinación de la Policía Federal en el estado de Guerrero (2012 – 2014)

Movimientos Sociales y Sociedad Civil

Opinión 09 de octubre de 2023 JORGE LUIS JUÁREZ MARTÍNEZ

web harfuch

El árbol genealógico de Omar García Harfuch está amparado por la estructura priísta de la segunda mitad del siglo XX. Nieto del General Marcelino García Barragán, secretario de la Defensa Nacional (1964-1970)  mientras que su padre, Javier García Paniagua, dirigió de la Secretaría de la Reforma Agraria y presidió al PRI Nacional. Además, fue titular de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) entre 1976 y 1978. 

Es decir, su abuelo y su padre estuvieron a cargo de la seguridad en México en el periodo más autoritario del PRI con Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría. Su involucramiento en la Guerra Sucia y el papel de la primera parte en la lucha contra las drogas y los nexos con el narcotráfico también son protagonistas. 

No obstante, parte de la defensa de Harfuch al día de hoy en su búsqueda por la jefatura de la Ciudad de México abandera la causa de la izquierda. Y pareciera que en el ejercicio como ex secretario de seguridad los resultados hablan por sí solos, pues bajaron los índices delictivos en comparación con los resultados de seguridad con Miguel Ángel Mancera (2012-2018).

Sin embargo, parte de la eficacia de dichos resultados es por la transparencia en el ejercicio del poder y de la administración pública, así como la sincronización entre la fiscalía de la CDMX, las diversas alcaldías y por supuesto, la sociedad civil, que en la capital mexicana cuenta fuerza legítima a partir grupos como sociedades vecinales, defensa de los barrios, etc. Es decir, el éxito en seguridad es producto del trabajo en equipo dentro de todos los ejes de gobierno no sólo de Harfuch.

La cuestión con la herencia familiar pareciera que no le alcanzaba a tocar  ahora como ex Secretario de Seguridad de la CDMX dentro de un gobierno de izquierda y sí, los resultados lo avalan. La cuestión es que de manera tragicómica, su herencia familiar ex priísta lo trastocó como “Coordinador de la Policía Federal del Estado de Guerrero” del 2012 al 2014, apenas meses antes de la tragedia de la desaparición de los estudiantes normalistas de Ayotzinapa.

Y por eso periodistas como Álvaro Delgado, Alejandro Varela, Témoris Grecko, Julio Astillero y Luis Hernández Navarro no han quitado el dedo del renglón respecto a su papel dentro de la policía guerrerense en dicho periodo. Y aunque Harfuch haya estado en el inicio del Peñato como coordinador en jefe, su papel posterior en las reuniones con Murillo Karam dejan en claro que posiblemente también sea corresponsable del articulado de la verdad histórica.

 

Por ahora fueron evidentes sus titubeos en la entrevista que tuvo con “Los periodistas” y su ideal de izquierda, respondiendo que su concepción es seguir con el mandato de Claudia Sheinbaum. No hay un marco teórico detrás, sino un guion de telenovela. Días más tarde, Heraldo TV pagó publicidad engañosa en las redes sociales para publicitar una ventaja de Harfuch respecto a sus contendientes sin mostrar una metodología al respecto.

 

Mientras que candidatos como Hugo López-Gatell y Clara Brugada comenzaron su promoción con La Jornada TV, con Sabina Berman, Los Periodistas, Sin Censura y algunas plataformas digitales de izquierda, Harfuch se presentó con bombo y platillo en ADN 40 (Tv. Azteca), Nmás (Televisa) y Milenio TV. Curiosamente, su entrevista con Álvaro Delgado y Alex Varela no la promocionó en sus redes sociales.

Incluso, medios como “Tv y Novelas” y nuevamente el “Herado Tv”, están utilizando la figura de la madre de Harfuch, conocida en el medio artístico como María Sorté y a la par han estado pagando publicidad para promocionar indirectamente su vida familiar, incluyendo a su hijo: Omar García Harfuch. Peor aún, el mismo ex secretario ha comentado que terminó su relación sentimental con Ninfa Salinas Sada, hija de Ricardo Salinas Pliego y quien ha teledirigido sus ataques mediáticos a través de su televisora contra Hugo López Gatell y contra varios integrantes de Morena.

Andrés Manuel López Obrador señala que todos los aspirantes tienen razones legítimas para buscar la jefatura de gobierno de la Ciudad de México, incluyendo a Harfuch. No podría decir lo contrario dentro de la realidad mediática que existe hoy en día y el fantasma del dedazo. Corresponde a la ciudadanía politizarse e involucrarse para que personajes así se mantengan al margen de la vida pública del país. Nada tiene que ver su labor como policía ni mucho menos sus antepasados de formación priísta, sino evidentemente su formación ideológica, alejada de la izquierda y de su historia y cercana sí a la cuestión policial e inclusive con el FBI y con la DEA como parte de su formación.

Si Harfuch realmente pretende transitar políticamente por la vía de la izquierda, no solamente tiene que dejar de cubrir a todo el entramado policial del estado de Guerrero durante su gestión y posterior a la tragedia de Ayotzinapa, sino todo lo que eso conlleva: es decir, su papel frente a los cárteles locales como “Guerreros Unidos”, su relación con Tomás Zerón y no investigarlo así como su lejanía con la Comisión de la verdad de Alejandro Encinas. Mantenerse al margen y apostar mediáticamente al olvido apoyado por los grandes medios corporativos en la capital mexicana puede ser de utilidad, pero no para siempre. 

 

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