La revancha de Francisco J. Mújica a través de Claudia Sheinbaum

Entre la sucesión de 1940 y la de 2024

Opinión 03 de julio de 2023 JORGE LUIS JUÁREZ MARTÍNEZ

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La historia nunca se repite, pero cómo se parece. En la sucesión presidencial de 1940, parecía que el presidente Lázaro Cárdenas se decantaría por su pupilo más cercano y que daría seguimiento a la forma de hacer política de su sexenio, atender las causas sociales y a los olvidados de la revolución. Francisco José Mújica estaba listo para sucederlo y continuar con el legado Cardenista y el sello del socialismo a la mexicana. Pero el cálculo político obligó de cierta manera a Cárdenas a elegir a Manuel Ávila Camacho para conservar, al menos en el ideal, algo de su legad que había sido difícil de conseguir anteriormente: una genuina y duradera paz.

 

Al término de la Revolución Mexicana, la disputa por el poder presidencial entre Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles desencadenaron en la muerte del primero y en la permanencia del poder del segundo. Y para colmo de males, estalló la rebelión de los Cristeros en varios puntos del país. Cárdenas, después de trabajar con obreros y campesinos en sus diferentes corporaciones, no podía arriesgarse a un nuevo estallido civil, aún en la coyuntura de la Segunda Guerra Mundial. 

 

Incluso, a pesar del enojo, Mújica se sujetó a la voluntad presidencial y se sumó a la campaña del mismo Ávila Camacho, quien contaba con gran parte del apoyo del ejército mexicano, del PNR y de las bases corporativas. En ese sentido, para la forma de hacer política de la época, Lázaro Cárdenas rompió con el estilo obregonista y callista de imponer la sucesión. Para 1940, el candidato no sólo contaba con el respaldo del presidente, sino con toda la parafernalia detrás del sistema político mexicano lo que garantizaba otro sexenio de paz. 

 

¿Pudo ser distinta la historia para México si Mújica hubiese continuado con la obra de Cárdenas? Jamás lo sabremos. Lo que sí sucedió fue la molestia de Mújica con Cárdenas, quien incluso, le retiró su amistad. A los ojos de Mújica él podía garantizar consolidar la corriente socialista en el México del Siglo XX. Lo que también es real es que, una vez terminada la Segunda Guerra Mundial, los norteamericanos acentuaron aún más su política intervencionista en América Latina por lo que no es descabellado pensar que habrían existido confrontaciones con un supuesto México Socialista.

 

Otra realidad es que fueron con los presidentes civiles con quiénes hubo retroceso en los avances ganados respecto a la Reforma Agraria y a las Industrias eléctrica y petrolera. Y, sobre todo, fue en el periodo neoliberal donde se acentuaron las privatizaciones. Aún con la designación de Ávila Camacho, el legado de Cárdenas logró mantenerse en términos generales por lo menos 30 años. 

 

 

Ahora, 83 años después, parece que Mújica podría tener desquite. A cinco años del triunfo de Andrés Manuel López Obrador, sus diferentes pupilos y pupilas han tenido tiempo para demostrar valía en el terreno político. Claudia Sheinbaum parece ser la elegida presidencial por las políticas implementadas como Jefa de Gobierno, similares a las de AMLO en su periodo del 2000-2005. Además, ha reagrupado a los simpatizantes del obradorismo radical a su favor. Mientras que Marcelo Ebrard ha coqueteado abiertamente con los intereses creados apelando a su carisma político y no por el sentido común, tomar distancia de ellos. 

 

Peor aún, en el 2011, Ebrard no supo manejar la sucesión en la jefatura de gobierno para el extinto Distrito Federal. Mario Delgado, Alejandra Barrales y Miguel Ángel Mancera fueron sus opciones para sucederlo y el mismo Mancera terminó persiguiéndolo por las fallas de la línea 12. Y todo lo ganado en materia social y de seguridad en 12 años se perdieron en la capital mexicana. Es más, para recuperar la ciudad en el 2018, se tuvo que competir con la ex discípula de Ebrard, la misma Barrales. La labor de acompañamiento y formación política para los círculos de Ebrard no han funcionado. Fernando Coca, ex colaborador suyo en la Secretaría de Relaciones Exteriores en este sexenio, se ha dedicado a tergiversar mediáticamente la problemática heredada por la línea 12 del Metro trasladándolo a la misma Sheinbaum que a los responsables de su armado: Felipe Calderón como Gobierno Federal, Ebrard como Jefe de Gobierno y Miguel Ángel Mancera como rehabilitador de la misma línea durante más de ocho meses.

 

Mientras que Sheinbaum se limitó a trabajar de la mano del gobierno federal y los números de popularidad le arrojan una diferencia de 12 puntos con respecto al segundo lugar, Ebrard. Adán Augusto y Gerardo Fernández Noroña apuestan a quedarse como coordinadores en el Senado y en la Cámara de Diputados. Ricardo Monreal está por desparecer del mapa político y esto sólo es posible por la metodología empleada para seleccionar al candidato presidencial, es decir, en manos de los militantes y del pueblo organizado. Después de tanto medrar del viejo sistema político, las pésimas decisiones de Monreal por fin le cobrarán factura entre la militancia y sólo podría sobrevivir políticamente en la cancha de la oposición, lo que lo volvería aún más indigno. 

 

En 1940 era vital para el país continuar con la paz y frenar los conflictos armados al interior. En este 2024, es fundamental consolidar los cambios generados con la cuarta transformación iniciada por AMLO. Claudia no sólo tiene las credenciales para seguir la obra, sino también cuenta con el respaldo del obradorismo. Y hoy por hoy, es la base electoral más numerosa e importante de América Latina. La revancha de Mújica por fin llega, con la continuidad de la 4T a través de Claudia Sheinbaum.

 

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