El 'chayote' vuelve a reinar

Manchan la imagen de Francisco Zarco al usarlo como estandarte

Local 27 de marzo de 2023 JESÚS MARÍN

web chayote

El mal llamado Cuarto Poder debería defender al pueblo y denunciar las corrupciones de los gobiernos, debería ser la conciencia de los ciudadanos. Y no este periodismo maiceado y vendido. Y no este periodismo que exige su ‘chayote’ y privilegios, sin vergüenza y sin descaro. 

Este chayotero periodismo, por más de setenta años ha tenido en la ignorancia y en la sumisión a los duranguenses al desinformarlos. Repiquetean las campanas al vuelo al derogarse la ley contra el ‘chayote’. El ‘chayote’ vuelve a reinar. El ‘chayote’ volverá campear, a desinformar. 

Ya lo hace al mentir sobre las súper hazañas y ensalzar al gobernador Villegas y al presidente municipal Ochoa. 

El periodismo nunca ha existido en Durango, salvo contadas excepciones. Las cuales fueron cooptadas o desaparecidas. Amenazadas y atacadas. Los periódicos en Durango son y han sido, medios corporativos al servicio del poder estatal y municipal. Ya es, desgraciadamente, una tradición duranguense.

Un periodismo al servicio de todos los gobiernos priistas y del pasado gobierno panista. Se ha arrodillado servilmente ante las dadivas económicas, ante los chayotes que descaradamente llaman publicidad oficial. 

Estos medios de comunicación corporativos han amasado grandes fortunas. Construyeron imperios de la desinformación, gracias a los millonarios pagos de “publicidad oficial.

Generaciones de periodistas, decentes y cabales, fueron vencidos ante las amenazas. Ha huido, emigraron, ante el peligro de perder sus vidas por ejercer un periodismo con ética y combativo. Un periodismo veraz y crítico.

Son los dueños de los medios corporativos, quienes son millonarios, al igual que sus allegados y cómplices, sus familias. Se sabe cuáles son estos medios periodísticos, canales, y ahora invaden el internet. Pese a no tener credibilidad ni honor. Basta ver sus lujosos edificios, sus costosas camionetas, sus mansiones residencias. Sus casas en la sierra, y en las costas. Basta ver su gran estilo de vida. Sus viajes al extranjero. Sus abultadas cuentas bancarias. 

Pretenden defenderse que es su derecho “constitucional” recibir el ‘chayote’. Ser maiceados por el gobierno. Pretenden justificar su corrupción informativa, su corrupta forma de hacer periodismo, su desinformación, amparados en artículos de la constitución, amparándose en la Constitución.

La Constitución dice que el gobierno debe garantizar la libertad de prensa y la liberta de imprenta. No dice que se debe pagar millones a los periodistas por publicar boletines ni publicidad. No dice que debemos mantenerlos, por el simple hecho de llamarse periodistas. 

Este Durango nuestro es así, tan jodido, tan adormecido, es porque por décadas los periódicos publicaban las maravillas del gobierno en turno. Publicaban boletines oficiales. Jamás una denuncia. Jamás una crítica. Y si la había, ese periodista era vetado. Corrido de Durango. En casos mas graves, le incautan sus computadores, lo bloqueaban. Amenazaban a los empresarios si los apoyaban. Hay casos en que varias periodistas huyeron por amenazas veladas de muerte, al ejercer su oficio con libertad y ética.

Y están los “periodistas” que se quedaron, los que obedecen las reglas del juego y son serviles, son arrastrados, viven y viven muy bien, de los chayotes.

Los maicean rete bonito por publicar una revista que es distribuida en los cafés, en las oficinas de gobierno, la regalan, sin costo. Con loas y alabanzas hacia el gobierno, quien se las paga generosamente.

Las pruebas son que esas revistas y periódicos, son regalados en los cruceros, en las calles, vendidos por kilos en los centros de reciclajes. Nadie los lee y a nadie le interesa. Mucho menos a los “periodistas”, dueños de esas revistas y periódicos. No les importan si venden o no. Ellos tienen asegurados su chayote mensual. Publiquen una revista o cien.

Por ese jugoso chayote se desgarran las ropas, ofendidos por carecer de su chayote. Bastaría una auditoria para checar sus egresos contra sus ingresos. De dónde salió su dinero para comprarse residencias de siete millones, de dónde salió el dinero para mantener su gran estilo de vida. Sus camionetas. De los sobres amarillos. De los “bonos” por publicar noticias tendenciosas. Por publicar mentiras como verdades absolutas. Por prostituirse.

Ya deben estar felices los periodistas chayoteros, ya que con la consigna de “El ciudadano tiene derecho a ser informado, y uno de los canales de comunicación que tienen todos los órdenes de gobierno y los poderes, es la difusión y la publicidad gubernamental, si no se pudiera contratar y difundir lo que hace cada ente público, estaríamos atentando contra el derecho de los ciudadanos a ser informados”, les devuelven el ‘chayote’. Vuelve la publicidad oficial pagada a precios obscenos. 

Retornan los chayotes que han hecho millonarios a López Dóriga, a Loretito, a Carlos Marín, a Ciro, Adela, a Televisa, a TV Azteca, Morena modificarán la ley de comunicación social, la cual limitaba el gasto publicitario en los órdenes de gobierno. Ignacio Mier Velasco, señala que quedarán en libertad para que cada municipio o estado, pague el chayote a sus anchas y conveniencias. Sin el tope del 0.1 por ciento del presupuesto de cada entidad gubernamental. 

En Durango Villegas destinará 243 millones a chulear su imagen, ensalzar sus “logros”. De hecho ya lo hace. Están bien maiceados por Villegas. Así, que Villegas gastará esos 243 millones de pesos contemplados en el presupuesto de egresos 2023 para gastarlo en publicidad en los medios de comunicación, en lugar de 41 millones de pesos a los que se les habría reducido conforme el articulado aprobado a fines de 2022 por la Cámara de Diputados.

No entiendo la contradicción. Los periodistas chayoteros en un desplegado afirman que se “viola” su libertad de expresión. Y cómo es que puede publicar su manifiesto, manchando de paso la imagen de Don Francisco Zarco al usarlo cómo estandarte. La otra cobardía es que generalizan a todos los periodistas, fotógrafos, redactores etcétera y ni una sola firma. 

Nadie da la cara. Todo desde lo oscurito. Tal y como reciben su sobre amarillo con el chayote. Aquí en Durango, en los medios, sabemos quiénes son los chayoteros. Pero no sean cobardes, firmen su desplegado. No embarren de mierda a todo el gremio. Vuelve el chayote. Oficialmente vuelve le chayote.

¡Dios salve a los chayoteros periodistas!

 

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