El gobierno prianista de Villegas: un nido de delincuentes

Las bases de Morena deben sacar de su dirigencia estatal a quienes son un caballito de Troya del PRIAN

Local 05 de junio de 2024 Sergio. O. Delgado Soto
nido web

En abril del año en curso, Alfredo Herrera Deras, un reconocido empresario industrial de filiación panista, renunció al cargo de Secretario de Desarrollo Económico del gobierno de Esteban Villegas. Como el origen de esta renuncia está en el hecho de que este fallido gobernador que padecemos no lo incluyó en su primer viaje a China, habrá quienes piensen que fue el haber hecho pública su inconformidad con esta exclusión lo que propició que Esteban le aplicara desde entonces a su hoy ex colaborador la ley del hielo.

Lo que en realidad subyace a esta renuncia de Herrera Deras es el afán de Esteban Villegas de limpiar su gabinete de funcionarios que no sean de su confianza, como este señor, y por algo que en absoluto nos extraña: el de San Juan del Río se hizo del cargo, no para trabajar en pro del desarrollo de Durango, sino para enriquecerse y de paso enriquecer a sus colaboradores de más confianza, incluyendo -¡pero cómo no!- a su primo hermano del alma, Lauro Arce Gallegos, convertido por la varita mágica de su pariente en algo así como un funcionario milusos independientemente de que  su nivel de estudios no vaya más allá de la Prepa. 

Caso totalmente contrario al de Herrera Deras es el de Guillermo Adame Calderón, más conocido en el argot político por su apodo, “El Gato”, al que Esteban hizo Secretario de Educación Pública sin exigirle, como a todo el que busca trabajo, carta de no antecedentes penales, cuando es del conocimiento público que este señor como director del Colegio de Bachilleres cobró indebidamente por unos cursos de Inglés que impartió una buena cantidad de dinero con el que se quedó, por lo cual, una vez detectado el delito, fue procesado e internado en el CERESO por varios años. Es este tipo el que ya como titular de la SEP decretó la destrucción de la Escuela Primaria 13, creada para atender niños con retraso mental, lo que lo hizo chocar con las madres de esos infantes, una de las cuales y de nombre Ivonne Reyes fue la lideresa de esa lucha, una mujer de tanto valor y convicción que no solamente puso como lazo de cochino al “Gato”, sino que demandó la intervención de la Comisión Nacional e Iberoamericana de los Derechos Humanos. Lo malo de estas comisiones es que sus juicios son recomendaciones, no sentencias, y las recomendaciones, con gobiernos tan abusivos del poder como los que padecemos, son como las llamadas a misa. Por eso, lo que supe recientemente de la señora Ivonne: que optó por irse de Durango, me duele en el alma. Y es que yo de mi segundo matrimonio mi único hijo es un bebé de 29 años.  

Pero volviendo al caso de la renuncia de Herrera Deras, déjenme decirles que la semana anterior me lo topé en el restaurante del Hotel Casablanca y no resistí las ganas de reclamarle por qué luego de renunciar no hizo público lo que está detrás de su salida del gabinete de Esteban. Lo cierto es que no me respondió, por lo cual no me quedó otra que recordarle que el PAN era otro en tiempos de Luis H. Álvarez, uno de sus fundadores y al que escuché en un mitin en la Plaza de Armas al que me llevó mi papá cuando le estaba disputando la Presidencia de la República ni más ni menos que al priista Adolfo López Mateos. Era Don Luis de esos brillantes oradores que en el PAN no los encuentra uno hoy ni con la lámpara de Diógenes, y cómo los va a encontrar si hoy el PAN, gracias a las concertacesiones del Jefe Diego está mancomunado con un PRI que con la llegada de los neoliberales a la primera magistratura enterró todas las banderas que le dieron origen: las de la Revolución Mexicana. 

¡Sólo el pueblo salva al pueblo! Y esto que acaba de ocurrir en Durango con el arrasamiento electoral de Morena a costillas del PRI y del PAN, me remite a lo que dijera Abraham Lincoln: Se puede engañar mucho tiempo a un pueblo, pero no todo el tiempo. Sólo que en Durango las bases de Morena deben sacar de su dirigencia estatal a quienes son un caballito de Troya del PRIAN. Hacia eso debemos empujar los que lo vimos nacer, los que en el Estado lo fundamos. No hay peor lucha que la que no se hace.

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