El gobierno del circo y maroma de Toñín Ochoa

Alcalde de Durango capital

Local 30 de enero de 2024 Martín M. González

web circo

La expresión pan y circo, del latín Panem et circenses, es una locución latina peyorativa que describe la práctica habitual de muchos gobiernos que consiste en dar a la masa, al pueblo, alimentación y entretenimiento para tenerlo distraído y que se queje poco.
La única forma que el alcalde panista y ex aspirante a candidato a la Senaduría por Durango, (los cepillaron gacho, a Toñín, Aispuro y Salum), Antonio Ochoa Rodríguez, conoce para gobernar se basa en dos puntos: la exaltación de su chula persona, de su “belleza” como macho alfa. Y segundo, su afán mediático de darle al pueblo espectáculos de circo, maroma y teatro, ya sea en conciertos masivos, desfiles con cualquier pretexto, roscas de reyes, tamaladas, fotos de su real persona.
Ahora en claro homenaje al nefasto y ególatra José Ramón Enríquez, ex alcalde que se fue de senador que terminó en Morena, dejando un desfalco de 150 millones de pesos, el cual el congreso de aquel entonces, perdonó y exoneró de toda culpa legal y financiera, Toñín organiza un encuentro de fútbol entre polilla, nostalgias y exfutbolistas, que sinceramente no brillaron mas que en el mediocre club América del pésimo y anodino balompié mexicano.
Ahora Antonio Ochoa, declarado por sí mismo el presidente municipal más amado, querido y bello del país en una encuesta patito, pagada por su gobierno, organiza un encuentro de fút en el estadio Francisco Zarco, entre -según reza la publicidad del gobierno municipio- “ex estrellas del club América, antiguo símbolo de Televisa y del régimen priísta por antonomasia, y una selección local de futbolistas”.
Con gran pompa y fanfarrias, el chulo Ochoa, lo anuncia y presume, en redes sociales, a través de su Instituto de Desarrollo Humano, sea lo que signifique, cuyo director es sobrino de la gobernadora, el muy publicitado choque de polillas, glorificado por los medios chayoteros como el gran partido del siglo, casi a la altura de una final de copa mundial, pero sin intervención de la FIFA.
Se arriesga el chulo Ochoa a ser abucheado, chiflado con trompetillas a su mamacita, como lo fue en la visita del presidente AMLO, donde los duranguenses le recordaron entre silbidos y mentadas, a su santa madre, y fue relegado, humillado a un rincón del templete, nadie lo peló eso sí al presentarlo le fue como en feria, arrinconado como mueble inútil que en realidad es, y hasta chilló por el desprecio. De nada le valieron las encuestas que pagó, que lo situaban como el alcalde más querido y chulo de todo México. Y del mundo, incluida la galaxia.
Ahora recurre a organizar un partido de soccer, con el pretexto de reunir fondos para los comedores comunales, de este Durango capital que sobrevive de milagro y no nos hemos muerto de hambre por la piedad de no sé qué Dios.
Qué mediocre gobierno municipal. Anuncian el encuentro de fútbol de ex americanistas como el gran acontecimiento social, cultural y familiar. 
Toñín, aparte de chulo, oscuro transa, contratista de cantantes mediocres de ocho millones, líder de desfiles, personaje de chulos espectaculares, socio de hospitales y rentador de camionetas, furibundo panista, fascista, resulta hasta americanista. Y lo presume. Chale eso sí es no tener pena ajena. Panista y americanista. Wuacala de fuchi.
Trae a exjugadores que nunca fueron verdaderas leyendas y los presume como si fueran Messi. Como si esos exjugadores, ya retirados, en franco descenso de facultades físicas, mentales y futboleras, fueran o fueron unos cracks. No es lo mismo los tres mosqueteros, que veinte años después. Che Toñín, que veinte años sí son un chorro de años.
Anuncia, el chulo Toñín el partido como si fuera la gran final del mundial, como si fueran Brasil contra México.
Promete que será una verdadera fiesta “familiar y cultural”, con rifas, regalos y que quizá él mismo muestre sus piernas de pollo y chulas extremidades, y salte al sagrado y descuidado campo del estadio Francisco Zarco, a defender los colores del equipo de sus amores panistas, las águilas del América.
Chale qué mediocre. Y patético. ¿Le volverán a chiflar y a mentársela, como cuando fue a recibir a AMLO, pero ahora a nivel estadio repleto?
Toñpin, igualito que el doctor Enríquez, misma soberbia, egocentrismo, como cuando el ahora Senador, trajo al Cruz Azul, y vistió ridículamente la casaca cementera. 
Y qué sigue, ¿qué hará el alcalde Ochoa? ¿También organizará una contienda de lucha libre? ¿Será un rudo o un técnico, con la máscara de un huevo estrellado?, el gran lord huevos, a tres caídas sin límite de tiempo. Ni del ridículo.
Cuando se es incapaz de gobernar, se quiere gobernar con circo, maroma y teatro, como los antiguos Césares de la Roma decadente. ¿Y cuánto costará al erario del municipio alacranero, su chistecito americanista?
Porque gratis no vienen, por más que se propagandea que el espectáculo es para recaudar fondos para los comedores comunales.
Y si mejor, que estos shows demagógicos, Toñito, sus secretarios, directores, subdirectores, jefes, recomendados, se rebajan a la mitad sus jugosos sueldos y prestaciones, prebendas, transas y mordidas, imaginen los millones que mensualmente se darían a los comedores comunitarios y apoyos sociales.

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