En Durango, inminente la despenalización del aborto

Por el aborto las condenaréis

Local 02 de octubre de 2023 Martín M. González

web aborto

Este 28 de septiembre se conmemoró el Día de la Despenalización y Legalización del Aborto. En Durango es inminente la despenalización y la legalización de la interrupción legal del embarazo.

En Durango hay varias estrategias para lograrlo vía judicial, de los grupos, Grupo de Información en Reproducción Elegida(GIRE), las organizaciones REDEline y Sí hay mujeres en Durango, firmaron un amparo, iguales a los que lograron que la Suprema Corte de Justicia de la Nación ordenara al congreso de Aguascalientes y el Congreso Federal la reforma de sus códigos penales, antes de que termine el periodo de sesiones.

En el 2021 la Suprema Corte Justicia despenalizó el aborto en toda la nación a través de una acción de inconstitucionalidad para Coahuila, pero obligatoria para todo el país para los jueces, locales y federales. Varios congresos de los estados no acataron la disposición, por eso siguen estos movimientos para lograr que los veinte estados donde el aborto es ilegal y penalizado, acate el mandado de la Suprema Corte.

El aborto es legal y está permitido en los estados de Oaxaca, Sinaloa, Guerrero, Aguascalientes, Ciudad de México, Hidalgo, Colima, Veracruz, Baja California, Guerrero, Baja California Sur, Coahuila.

La Corte afirma que todas las personas en capacidad de gestar deberán tener acceso a instituciones federales y su personal médico no podrá ser criminalizado por prestar apoyo en el aborto. El IMSS, ISSSTE, los hospitales de PEMEX y cualquier institución federal de salud deberá prestar estos servicios en todo el país.

El Congreso de la Unión deberá eliminar el delito de aborto en el Código Penal Federal, que debe ser acotada e implementada por todos los jueces, locales y federales.

A casi seis décadas de transitar, amar, vivir, no acabo de entender cómo es que los hombres, sin vagina, sin embarazarse, sin que se les deforme su cuerpo, se les arruine su juventud, sin bochornos ni menstruaciones, decidan sobre el cuerpo de una mujer, sus derechos y decisiones.

Les prohíban ejercer su sexualidad en libertad. Les niegan su derecho a decidir si interrumpen su embarazo no deseado, haiga sido como haiga sido. Sin importar si fue violada, violentada, si es menor de edad, o el embarazo ponen en riesgo su vida.

Les vale madre a los machos, al régimen patriarcal y a la pedofílica Iglesia Católica, a los Provida, que por una mala decisión, o por el alcohol, amor o desenfreno hormonal, por violencia física o mental o amenaza de muerte, la mujer, salga embarazada, perdiendo sus sueños de futuro, sus planes personales, dizque por calenturas, por ser una "loca", irresponsable.

La iglesia las condena, urgida de niños para sus curas pedófilos. La mal llamada buena sociedad las condena sin darles apoyos sociales y de billetes, a esos hijos, huérfanos de padre, porque se olvidan o se piensa que la mujer se embaraza solita, por obra del Espíritu Santo. Se auto cogió.

Y el hombre, por macho, nada que tiene qué ver, ninguna obligación, ninguna condena ni castigo.

Si viola a una niña, a su hija, a cualquier mujer, anda libre y metiéndose con cuánta mujer engaña, con el lema pa’ qué me abren las patas. Yo soy hombrecito qué esperaban.

En Durango se percibió un aire de esperanza, de humanidad, por la ley del casamiento igualitario, pero el retrogrado hipócrita y machista del Congreso de Durango no aprobó el derecho sagrado de la mujer a decidir sobre su cuerpo si interrumpe su decisión. Unos diputados y diputadas, zánganos, vividores, anteponen sus creencias religiosas al estado de derecho.

La mujer, la niña, la adolescente, se practicará abortos clandestinos. Miles van a morir, seguirán despreciadas y humilladas por ser madres solteras, hayan sido violadas, no importa, la decencia y diosito ante todo. Y chínguese la mujer.

Se oponen al derecho a decidir sobre su cuerpo, gritan asesinas, calientes, putas. Nunca dicen nada de los miles de mujeres, jovencitas y niñas que son violadas, sobre las mujeres que mueren por practicar abortos clandestinos en condiciones infrahumanas.

Esos provida y antiaborto, gritan, invocan a dioses. Y no sueltan ni un peso, ni siquiera una oración por esos niños producto de violaciones, de nacimientos no deseados.

Como siempre, la mujer recibe los desprecios y epítetos, desde facilona hasta puta caliente. A mantener a su hijo, porque el padre, el cómplice en el embarazo, se larga con los argumentos típicos del macho: pa que me abrió las patas, anda de caliente y de ofrecida, y ahora quiere culparme a mí, vieja tal por cual.

La soledad y desamparo de la pobreza de esa madre joven será un estigma para ella y su hijo. Y si aborta, es una asesina. Sin derechos. Total que se vayan al demonios sus sueños y su futuro.

Si los hombres podemos decidir sobre el cuerpo de una mujer, de si tiene derecho de abortar o no. Las mujeres seguirán abortando en condiciones clandestinas que causa la muerte de esas mujeres.

Entonces, las mujeres pueden opinar sobre el cuerpo de los hombres. Si capan a los violadores, si se prohíbe al hombre tener sexo por placer y cárcel a todos lo que lo practiquen.

Así de absurdo es querer decidir sobre la libertad de elección de cada mujer sobre su cuerpo. La cuestión es la legalización del aborto. De acabar con las miles de mujeres que mueren en condiciones infrahumanas por no tener derecho a una atención médica. Y son causa penal.

No veo a esos defensores opinar sobre estas muertes de mujeres jóvenes, casi niñas algunas.

El peor miedo de estos machos disfrazados de defensores Provida es que la mujer tenga los mismos derechos que ellos. Quiere seguir teniéndola sujeta a su patriarcado. Seguir considerando el cuerpo de cualquier mujer como de su propiedad. Putos fariseos hipócritas.

 

 

Dicen que la mujer casi es un ser humano. Casi tan humano como el hombre, el cual, es considerado infinita, biológica y religiosamente superior a la mujer. Por no decir intelectual, eso ya se sobrentiende por natura.

Dicen que la mujer es ligeramente superior al simio y muy inferior al hombre. Lo peor es que esto no sólo se piensa, se lee entre líneas, se actúa como si esto fuera cierto. Es un dogma casi inmovible de la conciencia de los hombres, oculto por risas de desdén y suspiros de paciencia hacia la mujer. Bien se dice, a la mujer no la trates de entender, sólo ámala, ámala como amas a tu mascota. Es mujer, qué más quiere. Qué más puede necesitar.

Se les discrimina diariamente. Se les asesina diariamente. Se les viola diariamente. Se le paga menos dinero por esta pequeña diferencia de orinar sentada y no de pie. Aquí no cuenta su capacidad intelectual, su capacidad laboral, su creatividad, aquí cuenta que nacieron con vagina en vez de pene. Y por ello, serán discriminadas de por vida. Una mujer no piensa, sólo tiene bonitas nalgas.

Se le humilla públicamente a la mujer al exigirle que no se embarace al pedir un empleo. Se le golpea brutalmente a la mujer en el interior de su hogar por el hombre que dice amarla hasta la muerte. Y hasta matarla.

Quieren prohibir a la mujer que tenga control de su cuerpo. Se le quiere imponer qué hacer con su cuerpo, con su vida, con su vagina. Como si no fueran suficientes las humillaciones, los golpes, los asesinatos, cometidos contra ellas.

Ahora se les quiere quitar el derecho de decidir sobre su cuerpo, sobre su vida.

Soportan un infierno en la tierra por su condición de mujer, ahora se les condena a un infierno en el cielo. Les dicen que Dios las va odiar si toman control de su cuerpo. Si eligen con su mente, lo que quieren para su futuro.

Les dicen que Dios las creó para ser simples máquinas de concebir hijos, que su condición de ser humano no importa, importan por su fecundidad. Ellas, por ser mujeres, no tienen derecho a soñar. Ellas no son, un ser humano íntegro, excepto por su condición maternal.

Son más inocentes los curas que violan niños y niñas, que una mujer que decide practicarse un aborto. Las acusan como si fuera el mayor crimen contra natura de la humanidad. Les llaman asesinas. Las expulsan de la decencia y de la moral. Usan el nombre de Cristo, el nombre de Jesús, para condenarlas, para lanzar la primera piedra, como si ellos estuvieran libres de pecado.

Deberían hacer lo mismo con el hombre. Debería haber una ley para que el hombre decida cuando tener o no tener hijos. Deberían caparlos a cierta edad. Deberían decirles que no son dueños de su cuerpo y que otros decidirían que hacer con su vida. Con su pene.

Deberían condenar a esos curas viola niños que protege la corrupta Iglesia. Esa misma que guarda silencio ante la pobreza de la gente cuando pasean en sus Lincolns, cuando beben vino de importación en sus banquetes. Cuando viven contrario a la pobreza de su fundador.

Dicen que las mujeres no son iguales a nosotros. Y es cierto, ellas son mujeres. Bendita y amada diferencia. Ellas pueden dar vida. Ellas son las que tienen vagina, nosotros, no.

Ellas son las que deben decidir. Es su cuerpo y es su vida. Ninguna mujer va feliz y sonriente a practicarse el aborto. Ellas mueren por dentro de una forma que jamás entenderemos por ser hombres al ser obligadas o no tiene otro recurso y deciden sobre su cuerpo y su alma.

La decisión es de ellas. Ellas son los ángeles, nosotros somos simples descendientes de gorilas.

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