El Durango del desempleo, la economía agoniza y su gobernador 'soñando’

'Soy orgullosamente duranguense', amor ciego y nostálgico

Local 02 de octubre de 2023 MARTÍN M. GONZÁLEZ

web esteban

Cuando alguien dice: “Soy orgullosamente duranguense”, es obvio -y a todas luces- que vive en el extranjero, ganan lo suficiente para un vida digna, no soporta la apatía del duranguenses promedio, ni a los políticos corruptos que nos gobiernan. No vive y sufre el Durango cotidiano, el Durango de pueblos abandonados, el Durango de la sierra sin ley, el Durango del narco.

No sufre ni vive el Durango de sus calles agrietadas, del aumento de impuestos y servicios. El Durango de la inseguridad en carreteras. El Durango del desempleo y de sus gobernantes corruptos y ladrones que gastan millones en promover su chula figura. Sus viajes a China y el mundo.

Es un duranguense sumido en la nostalgia de vivir lejos de su terruño. Se aferra a sus recuerdos de niñez y juventud, los acrecientan maravillosamente y recuerda a su Durango querido, como un paraíso perdido.

No sufren de nuestro desempleo crónico, falta de esperanza y futuro digno. No ven cómo el actual gobernador y el presidente municipal saquean y se enriquecen obscenamente, colocan a sus familiares, compadres y amantes en puestos de sus gobiernos con obscenos salarios.

Esos orgullosamente duranguenses, duranguenses en el exilio y con ojos de la nostalgia y la distancia, consideran a su tierra natal como un paraíso perdido. Y chulean lo dejado, enaltecen aquella vida de rancho, entre pobreza y desesperación que los obligó a emigrar, a buscar mejor vida para ellos y sus familias. Ciegos de nostalgias, eternamente heridos de melancolía.

Vienen a Durango en navidad, en fechas especiales, pasan a lo sumo una o dos semanas, hasta que se les acaba el dinero y retornan a esos lugares donde trabajan que sí les da para comer tres veces al día. No como esta tierra olvidada de Dios, de un cielo tan chulísimo, donde uno se muere de hambre, pero el orgullo te levanta.

Pasan los años mandando los dólares. No sufren el día a día en Durango. Basta darse una vuelta por la plaza de Armas que debería ser nuestro orgullo, nuestra joya, para presumir a propios y extraños, por ser el corazón de la ciudad y centro de reunión de todos los duranguenses. Y percatarse del abandono y la destrucción.

Basta ver las calles adyacentes al cuadro de la plaza de Armas, la calle Juárez, entre Veinte de Noviembre y 5 de Febrero, destruido el pavimento, quebrado, con fisuras y horribles parches.

La de Veinte igual, ni la Catedral hace el milagro que el chulo y enculeador presidente municipal, Toñín Ochoa, le ponga pavimento digno al centro histórico de Durango.

Las banquetas son un desafío y peligro para transitar por ellas, devastadas, desniveladas, rotas y desencajadas.

En la plaza, las banquetas con altura de más de treinta centímetros, ninguna persona discapacitada puede subirlas ni bajarlas, debería ponerle un escalón. Por sus arroyos, olores desagradables; cuando llueve, el caos.

El corredor Constitución, creado para el arte y cultura de los duranguenses, vacío y desolado, ante la nula creatividad de su titular, el primo hermano del gober, el también cantante vernáculo, Lauro Arce.

El desaparecido IMAC y el ICED, sin interés más que obedecer las ocurrencias del Lauro, apoyar los proyectos y creadores políticamente alienados a ellos, son los nuevos besa huevos de este sexenio.

Si el alcalde Ochoa hubiera aplicado un 30% de los millones que se gastó en espectaculares y publicidad para elogiar su imagen de macho cabrío, lo chulo que se ve en el espejo, gastar dinerales en los miles de folletitos para dar a conocer su primer año de saqueo y dictadura, ese dinero lo hubiera gastado en remodelar la plaza, rescatarla de la fayuca de los revendedores del sur, de Oaxaca y Guerrero, remozar sus banquetas, otra cosa sería, pero el chulo Alcalde es un ególatra, enamorado de sí mismo. En vez de chulear a Durango, lo empina cabronamente.

II

Caminas por la avenida principal, la de 20 de Noviembre, dejas el primer cuadro, y poco a poco vas encontrando las fosas de negocios y comercios, locales en perenne renta, el desplome de nuestra economía.

La economía de Durango agoniza mientras el cantante vernáculo metido a desgobernador sueña en grande, diarrea en grande. Viaja a China a su madle.

Por toda la avenida Veinte de Noviembre no encuentras un solo bote donde depositar la basura, sus banquetas, pavimento de sus calles, están en pésimas condiciones. Esta ciudad agoniza.

Sus pasos peatonales para discapacitados son un verdadero peligro de muerte para la gente de la tercera edad o con problemas de movilidad.

El tráfico es un caos, los domingos se llena de vehículos, los taxis no tienen control de nadie, los carros por las tardes de domingo se estacionan donde les da su regalada gala.

En las noches de domingo la plaza se convierte en un restaurante al aire libre, con cables regados por el piso y enchufes hechizos, luces sin reglamento, tanques de gas. Un peligro latente si la autoridad no ejerce control y sanidad.

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