Marcelo ni es carnal ni es un líder

Pertenece más al PRIAN que a la 4T

Nacional 19 de septiembre de 2023 MARTÍN M. GONZÁLEZ

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Un traidor es un hombre que dejó su partido para inscribirse en otro. Un convertido es un traidor que abandonó su partido para inscribirse en el nuestro.

Georges Clemenceau (1841-1929) Político y periodista francés

 

Marcelo nunca ha brillado por su personalidad. Marcelo nunca ha sido un líder carismático ni ha arrastrado multitudes.

Marcelo se ha subido en un pedestal de soberbia y orgullo. Marcelo siempre ha crecido a la sombra de otros. Manuel Camacho Solís fue su mentor y su padrino político. Es de origen salinista. 

A Marcelo lo puso como jefe de Gobierno de la Ciudad de México un tal López Obrador. A Marcelo lo defendió de la persecución política de Fox, Calderón y Peña Nieto, y lo hizo fuerte un tal López Obrador. Marcelo le debe más al Presidente que lo que reconoce. Marcelo carece de memoria histórica y del sentido de agradecimiento. El Presidente no le debe absolutamente nada.

Marcelo al dejar el PRD declaró que jamás se iría a Morena. Morena fue creado en el 2014 y apenas hace un año que Marcelo se afilió al partido para contender como corcholata.

Marcelo ni es carnal ni es morenista. Marcelo es un oportunista, sin ideales, solo ambiciones personales.

López Obrador rescató del destierro político a Marcelo, tras su exilio de cuatro años por Francia y Estados Unidos.

Marcelo Ebrard nunca será ni en sus sueños más gibados, como López Obrador. Marcelo es un buen funcionario. Un buen operativo, no un líder de un país. No un hombre que prefiera a los pobres sobre su casta de clase media.

Marcelo firmó e impuso, por sus berrinches políticos, su participación en las encuestas. Las reglas las adaptó el Presidente a deseos de Marcelo.

Marcelo no tiene palabra, pese a firmar de puño y letra, las reglas de la contienda en la encuesta para elegir el candidato de Morena, de entre seis candidatos. 

Marcelo quiso reventar la encuesta, que nunca le favoreció, ni en la oficial, ni en las otras casas encuestadoras “espejo”. Marcelo sabía que desde hace más de un año, la elegida sería Claudia.  

Marcelo, con toda su experiencia política, siendo un gallo tan jugado en la política mexicana, con una trayectoria de cuarenta años, debe saber que una encuesta no es una votación para una elección. Y que catorce puntos de diferencia entre él y Claudia, en votos, significaría catorce millones de votos por debajo de Claudia. Es decir, Claudia arrasaría a Marcelo en una elección por la presidencia.

Marcelo está desesperado. Marcelo amenaza con formar un partido político. Ya lo intentó hace años. La ley electoral prohíbe formar partidos políticos hasta después de las elecciones presidenciales del 2024. ¿Tendría las firmas para hacerlo? No. Marcelo es Marcelo gracias a la sombra y voluntad de López Obrador. El verdadero y único líder de México, es Andrés López Obrador, con más del 70% de aprobación de los mexicanos. Es el Presidente más amado y aclamado en la historia de nuestro país como nación independiente, es decir desde 1821, ya superó con creces y méritos a Benito Juárez y al General Lázaro Cárdenas.

Marcelo militó cuatro años en el Partido Verde y todo parece indicar que será el candidato del partido de Dante Delgado, sometido a este cacique ex priista.

Marcelo no puede crear un movimiento nacional escudándose en el partido de la Cuarta Transformación. Es prohibido, lo prohíben los estatutos del partido, para evitar las tribus que destruyeron la esencia del PDR.

Marcelo debe renunciar a su militancia morenista. Tener dignidad e irse por la puerta trasera. O aceptar su derrota y por conveniencia política seguir en Morena, convertido en un resentido y en un traidor.

Ya perdió la oportunidad de retirarse con dignidad. Marcelo ya perdió todo su prestigio de hombre inteligente y cabal. De hombre comprometido con los ideales de la Cuarta Transformación.

Marcelo fue un buen canciller, pero un pésimo candidato. Su campaña basada en clases de cocina, en ridículos baños de pueblo, cuando todos sabemos que es un burgués americanizado y europeizado, discípulo del neoliberalismo. Es Satanás predicando el evangelio de Dios padre nuestro.

Marcelo es un hombre que aspira a la clase del poder y de los privilegios. Marcelo pertenece más al PRIAN que a la Cuarta Transformación.

Con Marcelo, el proyecto de nación de López Obrador se hubiera destruido. Marcelo hubiera negociado con la oposición. Se hubiera reconciliado devolviéndoles sus privilegios y prebendas. Con Marcelo volverían los grandes chayotes a la prensa mediática. Peña Nieto pagó en su último año, 55 mil millones de pesos en publicidad a los medios informativos.

Marcelo hace oficial su frase lapidaria y machista, “no vamos a someternos a esa ‘señora’”, refiriéndose a Claudia. Y nosotros, los mexicanos que luchamos por la Cuarta Trasformación, nunca lo olvidaremos.

Con Marcelo ni a la esquina. Que se vaya con su soberbia a rumiar su amargura a las cloacas neoliberalismo. Marcelo es un pésimo candidato. Se le da mejor la traición y el berrinche. La infamia y la difamación.

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