Opacidad en los contratos de la FENADU

Viejitos y polilla conforman la cartelera de artistas

Local 09 de julio de 2023 JESÚS MARÍN

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Pide nuestro amado Virrey, dueño de Durango y los turbios negocios, respetar los tiempos electorales antes de postularse a un cargo. El primero en romper dicha petición, es el tal Esteban Villegas al irse, con todos los gastos pagados por el gobierno de Durango, élite incluida, al Estado de México, en la vergonzante derrota de Alejandra del Morral, para ver si mendigaba un hueso como presidente de su partido o a lo mejor hasta como posible candidato a la presidencia.

El gobernador Esteban Villegas sigue en su mundo rosa, donde todo está bien. No hay quebradero de negocios. Ni inseguridades. Ni feminicidios. No existen desfalcos de 24 mil millones. Ni cuarenta muertes por meningitis. 

No, para Villegas vamos bien. Vamos perfectos. Regala uniforme escolares. Crea empleos súper bien pagados. Aispurio es un santo a quien venerar. Y lo venera. Declara que hará la madre de todas las ferias. 

Anuncia, como uno de sus máximos logros, el regreso de los uniformes y útiles escolares, completamente gratis, como una dadiva de su gran gobierno. Aparece en una foto, sonriente, rodeado de escuincles, sonriendo también. 

Se le olvida al gobernador que todos esos uniformes son a cargo de los impuestos que ha sacado del ilegal replaqueo, de los préstamos que ha pedido. De la charola que ha pasado al gobierno federal, no es por sus logros políticos ni económicos. Tampoco aclara cómo se asignaron los contratos para la hechura de los uniformes. A quiénes y a qué costo. Como que la transparencia no está en el vocabulario del médico cantante.

Ahora anuncia, sonriente, orgulloso que faltan pocos días para la celebración de la feria de la ciudad por su aniversario 460, la cual casi la realizan en agosto. La anuncia como la feria de las ferias, como la mejor feria en la historia de las ferias del mundo mundial.

No dice en qué consistirá su grandeza. Ni la novedad novedosa. Ni los motivos para considerarla la más grandes de las ferias en Durango. Es pan con lo mismo, la misma puerca revolcada. Ni que su primo Lauro fuera un genio, un Houdini. No hay qué pedir peras al olmo. Lo que natura no da, ni a chingazos.

Las mismas carpas, los mismos excusados donde te cobrarán por cagar, los restaurantes carísimos. la cerveza a precio de oro líquido. La fayuca china y la árabe, los oxidados juegos mecánicos. El cobro de la entrada.

La gris y octogenaria cartelera artística de La Velaria. ¿Cuál será la gran novedad? ¿Cuál serán los espectáculos que la van a convertir en la madre de todas las ferias? ¡Qué misterio tan misterioso, que conocen solo Esteban y Lauro, que declaran sin ambages que será la súper, súper feria en más de 460 años de la fundación de Durango! Una feria nunca vista por el universo.

Será acaso, que por nombrar despóticamente y en insultante nepotismo a su pariente de sangre, a su primo hermano, así nomás por su voluntad divina lo puso como director de ferias y espectáculos. Como lo hizo director del IMAC, cuando fue presidente municipal, con una gris y mediocre trayectoria en esos tres años.

Quién tuviera un primo hermano gobernador y nos diera un jugoso puesto y billete a morir, nomás porque le hacía segunda voz cuando andaban placeando en la cantada, en cantinas y jolgorios de quince años.

Ahora parece creer que, gracias a eso, el señor Lauro Arce tiene la magia y toque divino, para organizar la feria de las ferias. Como director del IMAC no hizo nada espectacular. Excepto cobrar un jugoso sueldo.

Sigue la opacidad de los dineros gastados en la cartera de viejitos y polilla, que conforman la cartelera, ya puro artista en declive, en silla de ruedas, con pistas y play backs, que perviven, en su mayoría, de sus logros de antaño, de hace veinte años. 

Se dice que le van a pagar nueve millones a Julión por su música de tumbaos. Dos horas en La Velaria. Y nueve millones. Se ve raro. Nueves millones que hacen falta a Durango. Inviértalos en carreteras, en reparar escuelas. Llevarles despensas a los tepehuanos. En algo provechoso para todos los duranguenses. Cantar corridos para que un gobierno como el de Esteban nos pagará nueve millones por dos horas de canciones en La Velaria, ¿habrá moche por debajito del agua?

Eso sí, Lauro salió más cabrón que bonito que el enculador y chuleador del municipio duranguense, el fiestero Toñín Ochoa que le pagó ocho millones a pepe Aguilar. Se dice que Arce, director de la FENADU, espectáculos, Villa del Oeste, corredor Constitución, quizá hasta de las cenas de gala en el museo Villa, pagará cinco millones a la otrora llamada novia de México, a Lucerito, ya bastante apagada, ahora la suegra o abuelita de México, y en sus cincuenta. Otros cinco millones a su ex marido, el otrora soldado del amor, ya más bien veterano del amor, a Mijares. Felices los dos, por los diez millones que se les pagará. Dineros que tanto hace falta para invertir en Durango.

Le falta a Lauro Arce, dar a conocer cuánto dinero se gastará en la cartelera de La Velaria en su totalidad. Cuentas claras, señor cantante, pareja de parejas de Villegas. Le falta aclarar también cuánto gana de sueldo. De los moches y ganancias por debajo del agua, pos nunca se sabrá. 

Por mientras el gobernador se luce, presumiendo por los medios chayoteros que esta feria, primera de cinco que falta, como que suena amenaza, será la mejor, le más chula, la súper feria.

Ojalá y que no se la caiga la ilusión al sonrisitas Villegas, como le sucedió, con la tarjeta madre que valió madre.

 

 

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