Por esto es un orgullo estar con Obrador

Crónicas de Duranghetto

Local 22 de mayo de 2023 Jesús Marín

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Hoy en la Plaza, de uno de esos domingos provincianos, familias en tribu con la paleta, paseando, caminado por el adoquín, sentados en las deslucidas bancas, cada uno exorcizando el calor y la monotonía de un domingo.

Entre la gente y platicando con mi viejo y querido amigo de secundaria, el Chabelo, juntos cursamos la secu, el Cbtis y la ingeniería, el industrial y yo en eléctrica, entre los dos sumamos más de cien años. 

El Chabelo como siempre generoso, fue por los tamales y el atole. Tres tamales de rojo- acaso hay de otros- y un rico atole de nuez, entre charlas si era carne de perro o de cerdo, el Chabelo se jambaba tres de verde. Yo, ante aquellos tamales grandes y bien surtidos, me rajé al segundo. Y quise guardarme el tercero de cena. 

Pero uno propone y dios dispone. Se acerca un viejito, encorvado por los años de trajinas y batallas, de viejo sombrero en su canoso cabello. Surcado de arrugas y llantos. Vestido humildemente con ropas añejas como el polvo olvidado. No sé si lo han visto por las calles del centro histórico de Durango, buscándole a la vida, arrancando un trozo de tortilla. 

Carga siempre un azadón, que usa como bastón, jorobado por el peso de los años y por el paso de las tempestades. Arrastra unos enormes zapatos que a leguas se ven que le queda con cinco números más grande. Más que caminar arrastra los pasos, acompañado con el chirrido del azadón al rozar el piso.

Está viejito pero en su rostro se ven todas las ganas de vivir. De no rendirse. El pobre anciano arrastra su vejez con digna dignidad.

Nos comenta qué duro es ganarse la vida en Durango. Y a sus años debe ser más, en una sociedad que desprecia y humilla a sus ancianos. Suspira de cansancio, por la vida o por la nostalgia acumulada.

Chabelo le ofrece el medio litro de atole que nos quedaba. Yo mi sagrado tamal. Al don, le brillan los ojos de alegría y se le ilumina la cara como a un niño de cinco años ante un pastel de chocolate.

Quizá llevaba todo el domingo con el estómago vacío. Se despide a buscar una banca donde ¿desayunar, comer y quizá hasta cenar?

Antes de irse, le pregunto si tiene pensión. Él más orgulloso que un sol, me dice sí, sí, me la dio el presidente López Obrador.

Se va con el tesoro de su tamal y su atole. Con su pequeña figura de duende, con esa ternura de un hombre que nunca se ha vencido y lucha cada día. Va con su paso de ancianidad consumada. Tendrá 70 u 80. Por ese momento, por esta gente, por nuestros ancianos, es por lo que te amamos señor presidente Andrés López Obrador. Es un orgullo estar con Obrador.

Una señora, me escribe que si recibe pensión no tiene que sufrir el día a día, ni trabajar para sobrevivir. Estúpidamente dice que la pensión que recibe uno de nuestros ancianos, le debe ser suficiente.

Así como si ella la estuviera pagando. No es suficiente, pero los está rescatando de la pobreza de extrema. De pedir limosna. De sufrir maltrato de su familia. Del olvido y el desamparo. 

Son 4 mil 800 pesos que antes no tenían. Y era por las súper pensiones millonarias de los expresidentes. Era por la condonación de millonarios impuestos a los hombres más ricos de México.

Señora tan pendeja trate de vivir con ochenta pesos diarios. De ahí comer tres veces al día. De ahí pagar sus medicinas. Su luz. Su agua. Hay gente que debería conectar no solo su lengua con el cerebro antes de soltar su diarrea mental, sino tener tantito corazón.

 

LA CIUDADANÍA QUÉ CULPA TIENE de que se quiera tapar el solo con un dedo.

La cultura revuelta sin Revueltas, comenta la presidenta de la Sociedad de Escritores, Mima Gardea: La ciudadanía qué culpa tiene de que se quiera tapar el sol con un dedo, que se cierre una calle céntrica por temor a la manifestación de los grupos artísticos, se cambie el horario original de la Gira Durango 2023 y se cancele la participación de un conocido intelectual durangueño que, tendría a su cargo la presentación de un libro de los Semilleros Creativos del Estado (¿Y la libertad de expresión, apá?).

Siendo invitados no se nos permitió la entrada a los representantes de la Sociedad de Escritores de Durango. Esto no impedirá que nos sigamos manifestando.

¿Y si en este gobierno priista del Virrey Estebandido I, la cultura y el arte son proscritos y declarados enemigos públicos uno?

 

NO ENTIENDO. CUÁNTO HACE QUE TERMINÓ EL FESTIVAL RICARDO CASTRO sin Ricardo ni Castro por ningún lado. La Sociedad de Escritores participó con unas mesas de literatura duranguense.

Se entregaron diplomitas. Se ofreció un rico entremés de frutita y aguas naturales. Las fotos de rigor. Se prometió una paga de honorarios. Un baba de perico comparado con la jugosa e injustificada paga de 8 millones de pesos a un Pepe Aguilar, que no pudo llenar la Cuarto Centenario y a quien le cancelaron un evento hace unas semanas por poco interés de oírlo cantar. Se le canceló por poquísima venta de boletos, mientras que aquí Antonio Ochoa le paga, imagino que de contado, los 8 millones de pesos y fierecita. 

Y a la Sociedad de Escritores le regatean el mísero pago. Quesque está en trámite. Que vuelva usted mañana. Que si no presenta su certificado de defunción y de virginidad certificada, pos no podemos pagarle. 

Que ahí le pagaremos cuando se nos hinche. Ah, no fuéramos Pepe Aguilar o quienes les rentaron las camionetas perronas, cómo ahí sí hay moche pos en caliente a pagarles peso sobre peso. Los creadores y artistas duranguenses vayan mucho a rechiflar a su madre.

La lacónica y burguesa respuesta del Instituto Municipal de Arte y Cultura, de apodo el IMAC, responde que la paga será en los próximos veinte días hábiles. Es decir tres semanas tardara el pago a la Sociedad de Escritores de Durango por parte del IMAC por su participación en el pasado festivalito Ricardo Castro, sin Ricardo ni Castro por ninguna parte. Más de un mes para pagar los honorarios de los escritores. 

Me pregunto si a Pepe Aguilar le dilataron veinte días el pago de sus ocho millones. Y el pago de 1.2 millones de renta por cada camioneta perrona se tardaron veinte días hábiles. Carajo tratan a los creadores duranguenses con la punta del pie. Por no decir con la punta de la verga. Con razón Antonio Ochoa está entre los peores presidentes municipales.

 

ESAS PALABRAS TAN DURANGUENSES

Qué palabra tan sabrosa es mijo. Te acaricia el corazón. Te sientes querido. Lástima que va desapareciendo. Nuestra madre y abuela, nos decía mijo. Mijo por aquí, mijo por allá. Aunque a veces mi madre Atila me gritaba hijo de la... cuando me pasaba de rosca. 

Hoy a mis casi 60 años la única que me dice mijo, es mi tía Rosa, hermana de mi padre. Y a uno le acaricia el oído, le arrulla el alma...

Otra palabra, ésta de origen náhuatl, ya tan nuestra, ya tan amorosa, una irresistible invitación al alma, es apapachar, que significa abrazar el alma, usada desde mucho antes de la Conquista. 

Vamos a apapacharnos bien rico. Quién en su sano juicio se niega a tal proposición. Es tan rico como acurrucarse, cobijarse con el cuerpo del otro.

Si andabas de guzgo picando la comida, abuela te regañaba, mijo no seas lángaro, pérate a que nos sentemos todos en la mesa. 

Si no te comías tus verduras otro regaño.  No te pongas pusteco. Ay mijo hay niños muriéndose de hambre en el África y tú sales con tus berrinches. 

En la tarde salías a la pica de fútbol con tu raza de barrio, puros chamacos. Los “grandes” esquineaban. Puro lángaro mariguano, decía la sacra santa boquita de mi madre Atila. Ay canijo si te veo cerquita de ellos hasta por debajo del hocico te chancleo. Nomás están de huevones, viendo a quien langarear. Y eran esos mismos que sin ser invitados le caían a las posadas y cumpleaños. Ay no, ahí vienen esos lángaros a gorrear. Escondan el pastel hasta que se larguen. Y si una morrita andaba de novia con un muchacho mayor que ella, luego luego, los decires, ese lángaro se la va comer todita por inocente. ¿Y ustedes que clase de lángaros son?

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