Israel – Palestina, no es un conflicto nuevo

El antecedente: crímenes de lesa humanidad del Estado israelí impunes ante los ojos del mundo

Internacional 16 de octubre de 2023 JUAN PABLO HERNÁNDEZ ROSALES

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En el conflicto Israel – Palestina, vamos a remontarnos a principios del siglo XX. Palestina era un territorio habitado principalmente por árabes y musulmanes, dominado por el imperio Otomano, pero después de la Primera Guerra Mundial cae este imperio y Palestina pasa a manos de Gran Bretaña, país que prometió a los árabes su independencia, mas sin embargo los engañó.

En 1917 se firma la Declaración de Balfour que avalaba la creación de un Estado Judío en esta región, gracias a esto aumentó el recelo de los árabes locales en los años 20s y 30s, desencadenando que oleadas de judíos europeos ocuparan el territorio árabe. Con el tiempo provocó un fuerte conflicto en la zona, por lo tanto las naciones unidas intervinieron.

Para 1947 su objetivo era partir a Palestina en dos y fue entonces que se creó el Estado de Israel en 1948, con esto 700 mil personas palestinas fueron expulsadas de sus hogares y 70 años después ya son 5 millones de refugiados.

Para su ventaja en el conflicto, el Estado de Israel ha cometido crímenes de lesa humanidad como lo ha señalado Human Rights Watch. Los ataques y las pérdidas que sufren ambos pueblos, son resultados de la violación de acuerdos y abusos de poder que quedan impunes ante los ojos del mundo.

Si nos centramos y analizamos el pensamiento y obra de Mao Tse-Tung nos habla mas a profundidad de las guerras, su texto se abre con una referencia directa a la primera línea de la gran obra de “El arte de la guerra,” de Sun Tzu, donde había escrito: “La guerra es un asunto de vital importancia para el Estado; la provincia de la vida o de la muerte; el camino de la supervivencia o de la ruina”.

Podemos tener guerras injustas y justas, empuja a Mao a abandonar transitoriamente el tono didáctico y objetivo practicado en la exposición del sentido de la primera máxima, como una guerra injusta y el comentario a la segunda máxima con que el objetivo de la guerra es eliminar la guerra, esto se asemeja a un manifiesto dirigido no al comité de un partido o a un país, sino a toda la humanidad.

La historia no miente y nos da a conocer que sólo tenemos dos clases de guerras: las justas y las injustas.

Nosotros como buenos juzgadores que somos, apoyamos las guerras justas y nos oponemos a las injustas, todas las guerras contrarrevolucionarias son injustas; todas las guerras revolucionarias son justas.

Presentamos estas premisas poniendo la primera exposición como un antecedente histórico de lo que se está viviendo entre israelíes y palestinos por el control de la tierra de Palestina que se remonta a principios del siglo XX.

Y la segunda máxima, exposición como la interpretación de la guerra según el maestro Mao.

Podemos abrir la encuesta en nosotros mismos y plantearnos la incógnita de si las guerras son o no buenas según su finalidad.

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