Símbolo de la mezquindad y la intolerancia

En la celebración del Aniversario de la Promulgación de la Constitución se encontraron de frente los tres Poderes de la Unión; el Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

Nacional 07 de febrero de 2023 Espacio Libre México

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Cada cuál estableció su postura y su visión de Estado, dos con total respeto a investiduras y protocolos cívicos y civilizados, inclusive Santiago Creel un férreo opositor al gobierno estuvo a la altura del acontecimiento, la nota vergonzante y preocupante sin embargo, la tuvo la Ministra Piña, quién representaba y encabezaba al Poder Judicial; mostró una actitud soberbia y retadora que contrastaba con su discurso de conciliación en una parte, y malinterpretando la otra parte, cuando demandaba respeto a la separación de Poderes y en cambio tuvo una actitud arrogante y vulgar, al negarle el saludo protocolario al Presidente, sin siquiera mencionarlo como parte del presidium, y al quedarse sentada a su llegada, cuando por decencia y en un afán conciliatorio en nada comprometía su independencia al darle su lugar como Jefe de Estado. 

Y es que en su lógica, al representar uno de los Poderes, ella se visualiza a la par del Presidente, y por ende supone que no debe mostrar sujeción alguna, nada más equivocado; son jefes de sus Poderes respectivos, pero no son iguales, uno fue elegido por más de 30 millones de mexicanos, y a otra, la Ministra, sólo por 6 Ministros. 

En su actuar ella sólo tiene la responsabilidad de guiar la justicia del país, mientras que el Presidente es el responsable de la gobernabilidad y el cuidado de todos los asuntos del Estado.

La actitud cínica de la Ministra es preocupante porque nos muestra que su odio personal al Jefe del Estado y su soberbia, al sentirse equiparada a éste, le hace pensar que tiene un poder omnipotente, que la Justicia y el derecho emergen de las palmas de su mano, y nos deja entonces a expensa de sus decisiones y visiones claramente personales y sectareas considerando que es parte del sector más conservador del país.

La lucha contra el Conservadurismo ya no se da sólo entre los partidos, hoy se ejerce también dentro de las instituciones del Estado, que aún siguen cooptadas por el poder económico y de clase, y eso nos obliga a no ceder, y por el contrario, garantizar que la transformación se fortalezca y se lleve a cabo sin demora.

Del muro de: Oder Yemal Santana Anchondo

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