‘T’ de transformación: una visión renovada de la política y políticos

La continuidad de la 4T necesita, además de una servidora pública comprometida, un pueblo vigilante, cada vez más consciente y leal al proyecto, NO a la persona ni un partido

Nacional 25 de septiembre de 2023 PATRICIA BARBA ÁVILA

web morena

Después de un proceso de selección de la coordinadora de los Comités de la 4T no exento de polémica, enfrentamientos entre aspirantes y seguidores y cuestionamientos justificados de ciudadanos que observamos lo ocurrido antes, durante y después de dicho proceso, la pregunta es obligada: ¿Es suficiente con la afirmación de la ex jefa de gobierno de que dará continuidad a la revolución pacífica iniciada aquél histórico 1 de julio de 2018?…O falta lo más importante: la participación cada vez más activa de los ciudadanos en la transformación de la forma como hasta hace poco se concebía a la política y el papel de los políticos…

 

Un cambio importantísimo de fondo tendría que ocurrir en la forma como percibimos a los que se han dedicado a la actividad política como profesión. Hasta la fecha, pese a que el Art. 39 constitucional deposita en el pueblo, es decir, en todos y cada uno de los ciudadanos el poder para decidir la forma de nuestro gobierno, que no es otra cosa que la forma como queremos que nuestros servidores públicos desempeñen la administración de nuestros recursos, subsiste la noción de que esos servidores son una especie de estrellas de cine y que debemos rendirles no sólo pleitesía sino aceptar sin cuestionar lo que dicen y hacen. Es un fenómeno que se deriva de varios factores: la fama generada de aparecer constantemente en medios de información, la incorrecta e inmoral brecha creada por una legislación que asigna salarios elevadísimos a aquellos que están al servicio del pueblo (SIC) y que nada tienen que ver con las percepciones de un maestro, un trabajador del campo, un obrero, etc. En suma, la formación de una clase privilegiada de actores políticos distanciada de los ciudadanos a los que dicen servir. 

 

Otro cambio de fondo indispensable si es que en verdad deseamos impulsar la consolidación de la Cuarta Transformación, radica en las reglas que rigen la formación y comportamiento de los partidos políticos que hasta la fecha, tristemente devienen en organizaciones cupulares utilizadas por oportunistas carentes de convicción e ideología para alcanzar puestos en la administración pública, transformada en fuente de enriquecimiento ilícito en virtud de las carretonadas de dinero que se les entrega para que, supuestamente, fomenten la participación del pueblo en la tarea de gobernarse. Además de esto, otra de las modificaciones fundamentales se relaciona con la equivocada noción de lealtad que muchos militantes partidistas tienen y que los hace doblegarse a las decisiones de la cúpula y una muestra clara es no sólo lo que ha ocurrido en el PRIANrredé, sino dentro de los partidos de la Coalición Morena-PT y Verde (este último un brazo del PRI que con pragmático camaleonismo se une al que más le convenga). Para no pocos ha sido evidente la forma tan desaseada y antidemocrática en la que se ha venido comportando el grupo encabezado por el dirigente de Morena contradicción con sus propios principios. 

 

Es indudable que una inmensa mayoría de los millones que votamos por Andrés Manuel López Obrador y los candidatos a legisladores, gobernadores y presidentes municipales aquél 1 de julio de 2018, buscábamos un cambio radical (de raíz) en las prácticas mañosas y carentes de ética de una clase politiquera cada vez más alejada del interés popular. Sin embargo, muchos hemos constatado cómo se han venido reciclando no sólo personajes impresentables sino vicios partidocráticos nocivos para la auténtica democracia dentro de un partido que, como Morena, llegó a considerarse “la esperanza de México”.  Y aquí habrá quien cuestione lo aquí expresado diciendo que este partido ha ganado ya 22 gubernaturas. Aquí lo que habría que argumentar es que, efectivamente, ya en este número de entidades “gobiernan” morenistas, aunque varios de ellos hayan saltado a este partido provenientes del PRIANrredé, con todos los vicios y corrupción características de estas agrupaciones.

 

Lo ocurrido con Marcelo Ebrard es otra manifestación del mal endémico que padece la partidocracia en México (y sospecho que en otros países también) y que continuará hasta tanto no se modifique de raíz el andamiaje legal que regula el comportamiento de partidos políticos y su participación en procesos electorales. Tristemente, aunque la génesis de Morena fue, justamente, lograr un cambio sustancial en la forma desaseada y plagada de malas prácticas en que se ha desarrollado la política (más bien yo le llamaría politiquería), dado el entorno en el que nació este movimiento que en 2014 se transformó en partido, no se pudo evitar la repetición de vicios ejercidos por ex militantes del PRD y del PRIAN que con singular entusiasmo y sin ningún tipo de filtro, han venido siendo admitidos por una dirigencia caciquil encabezada por Mario Delgado Carrillo, un neoliberal incrustado en Morena gracias al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y el Instituto Nacional Electoral cuando, en un hecho sin precedentes, intervinieron directamente en la imposición (no elección) del actual presidente de este instituto político.

 

En virtud de lo anterior, es indispensable distinguir entre lo que es una actitud crítica constructiva que pasa por señalar vicios y malas prácticas que retrasan la consolidación del proyecto, por una parte y, por la otra, actitudes y decisiones como la del ex Secretario de Relaciones Exteriores al acudir, justamente, al TEPJF, un bunker del calderonismo enemigo acérrimo del lopezobradorismo, a pedir la anulación del reciente proceso de selección del o la Coordinadora de los Comités de la 4T y virtual candidata a la presidencia en 2024. Esto y todo lo ocurrido durante los recorridos de los 4 aspirantes: Claudia Sheinbaum, Adán Augusto López Hernández, Marcelo Ebrard y Gerardo Fernández Noroña hacen urgente una depuración de la práctica política dentro y fuera de los partidos políticos que, hasta ahora y sin excepción, se han convertido en plataformas para que oportunistas sin compromiso, escalen posiciones y se enriquezcan en el servicio público debido a la errónea asignación de pingües sumas de dinero entregadas a los institutos políticos y salarios excesivos e insultantes que se alejan mucho de lo que percibe un ciudadano, en una clara contradicción ya que de acuerdo con el Art. 39 de la Constitución, el poder y la soberanía residen en el pueblo, a quienes jamás se nos ha consultado sobre los montos que provienen de nuestros bolsillos y que disfrutan, como una casta privilegiada, las cúpulas partidistas y aquellos que llegan a la administración pública.

 

No obstante todo lo anterior, en este mes en que gritamos ¡viva México! y nos sentimos profundamente conmovidos por fechas emblemáticas como el 11 de septiembre en que los latinoamericanos recordamos el infame golpe de Estado contra Salvador Allende; 13 de septiembre, día de los Niños Héroes que ofrendaron su vida antes de permitir que nuestra bandera cayese en manos del ejército invasor norteamericano, el 16 en que Miguel Hidalgo convocó a luchar por nuestra independencia, y el 26 en que volvemos a experimentar una enorme indignación y exigencia de justicia por la desaparición forzada a manos de un gobierno represor y traidor, de 43 estudiantes de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, la mejor manera de honrar a hombres y mujeres inolvidables de nuestra historia y conjurar cualquier tentación de autoritarismo y traición a los principios de la 4T, es recordar que la revolución de las conciencias debe continuar con una constante vigilancia del quehacer de aquellos que llegan a puestos de elección popular para que siempre tengan presente que llegaron ahí gracias a la confianza depositada en ellos por el mandante, el pueblo de México y que por ello, con el poder que nos confiere el Art. 39 de nuestra Carta Magna, podemos removerlos del cargo, porque como dice el propio AMLO: el pueblo pone y el pueblo quita y está en nuestras manos la consolidación del histórico proyecto de nación iniciado en 2018.

 

Estamos ante una embestida cada vez más violenta de parte de una oligarquía rabiosa que desde dentro y fuera de México intenta regresar al paraíso de abuso y saqueo utilizando como ariete a una Suprema Corte de “Justicia” cada vez más podrida que no sólo ha venido liberando delincuentes de toda laya, sino que intenta echar atrás lo que hasta ahora se ha logrado enfrentando todo tipo de obstáculos. Ante este panorama, por supuesto que llamamos a la unidad del movimiento y a lograr que en 2024 se consiga la mayoría calificada llamando a votar por Morena-PT-Verde que permita la modificación del texto constitucional para que seamos el pueblo los que elijamos a jueces, magistrados, ministros, fiscales y consejeros electorales y, al mismo tiempo, que seamos nosotros los que garanticemos la continuidad y consolidación de la 4T con una creciente participación y monitoreo del comportamiento de los servidores públicos.

 

 

¡Sólo el pueblo puede salvar al pueblo! Ricardo Flores Magón

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