La peor cara del capitalismo de cuates

Con el tráfico de influencias Salinas Pliego ha gozado de las mieles del poder. El abuso a empleados y clientes en sus negocios

Opinión 17 de abril de 2023 DANIEL ANTONIO LARA PALACIOS

web salinas

El periodo neoliberal sigue vivo en México, y es aún más peligroso que antes, porque hoy opera desde la reacción, la enajenación, el odio y la mentira; el neoliberalismo no murió por más que el presidente Andrés Manuel López Obrador lo haya matado muchas veces en su discurso, tan es así que los dardos envenenados vienen de múltiples trincheras, lobos con piel de ovejas apuntan sus flamígeras plumas al jefe del ejecutivo desde el periodismo chayotero en manos de los oligarcas de este país.

Esa oligarquía que reinó en México durante las últimas décadas acumuló grandes fortunas de la mano de gobiernos serviles que les entregaron una buena parte de los bienes de la nación, por suerte la riqueza natural es tan vasta que les faltaron manos para terminársela; a la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de la República se dio fin al saqueo por la vía de la recuperación de la soberanía del Estado mexicano en sectores estratégicos, siempre escogiendo muy bien las batallas y dando pasos firmes.

Una de las batallas que se siguen librando es la de las ideas, la mayoría de los oligarcas en oposición al proyecto de la Cuarta Transformación se han escondido discretamente detrás de los membretes de Unid@s y a su vez en Va x México, encabezados por el junior Claudio X. González Guajardo, desde ahí han determinado el curso a seguir para los partidos tradicionales, demostrando una vez más para quiénes trabajaron los políticos del PRI, PAN y PRD las últimas décadas.

El reacomodo de los magnates a raíz de los cambios democráticos emprendidos en 2018 ha traído como consecuencia la radicalización de las posturas de la derecha mexicana en algunos personajes que han ganado cierta notoriedad en redes por su forma de expresarse, se han desenmascarado. Uno de ellos es Ricardo Benjamín Salinas Pliego, socio mayoritario de Grupo Salinas, consorcio beneficiado del tráfico de influencias durante el periodo neoliberal con concesiones en telecomunicaciones, minería, banca, seguros y un largo etcétera.

Durante los gobiernos neoliberales, Salinas Pliego tuvo puesta la máscara de filántropo, con distintas iniciativas entre las que destaca Fundación Azteca, que fungió como su caja para la evasión fiscal; Azteca, la televisora que le concedió el Estado, fue utilizada para lavarle la cara y para promover los negocios de usura como Banco Azteca y Elektra, al tiempo que se vendía la idea de que Benjamín era una persona impoluta y un empresario con visión social, nada más lejos de la realidad.

Los negocios de Ricardo Benjamín se basaron en ofrecer productos y servicios a la gente más necesitada del país. Elektra ofrece productos para el hogar en “cómodos pagos semanales”, lo que los empleados tienen prohibido decirle a sus clientes es que terminarán pagando casi el doble del costo del producto al final del plazo; pasa lo mismo con los préstamos personales en Banco Azteca que, a dos años, el usuario del servicio termina pagando el doble del préstamo original.

No conforme con los abusos a los clientes, también los empleados del grupo son explotados y tienen que trabajar mucho tiempo extra, sin que esto represente un costo adicional para el hambreador de Salinas Pliego, ahí no se pagan horas extra; además fue uno de los grandes beneficiarios de la ley que permitía la subcontratación conocida como outsourcing.

Así despojo a muchos de sus trabajadores de sus cotizaciones en el Seguro Social, para vivienda (Infonavit) y para el retiro (Afore) a través de una doble nómina registrando a sus trabajadores con el salario mínimo ante las autoridades y pagando el resto del salario por debajo del agua en una nómina alterna en la que no pagaba las aportaciones patronales y menos pagaba el reparto de utilidades y demás prestaciones.

Con el gobierno de AMLO y la abolición del outsourcing, Grupo Salinas y todos los que subcontrataban, se vieron obligados a registrar a sus trabajadores con todas sus prestaciones y sin las distorsiones que despojaban a los trabajadores de sus derechos; todo esto sin contar que ahora el magnate sí paga sus impuestos.

Todos estos cambios tienen muy molesto a Ricardo Benjamín, que no pierde oportunidad de confrontarse con los simpatizantes de la 4T en redes sociales, sobre todo en Twitter, donde usa adjetivos clasistas, racistas, misóginos, gordofóbicos y de mucha violencia verbal para referirse a la gente de izquierda, a los integrantes del gobierno actual y a los que celebran sus descalabros fiscales, rompiendo así con la falsa imagen de niño bueno y caritativo que se construyó con su televisora.

Se despojó a si mismo de la engañosa careta para mostrar el cobre, él dice lo que muchos de los oligarcas seguramente piensan, pero no se atreven a decir en público por decoro y corrección política. Más les valdría a esos traficantes de influencias serenarse y acomodarse para lo que viene, porque el pueblo de México ya no tolerará más abusos y ya no se queda callado ante las injusticias que antes perpetraban estos bandidos de traje, hay 4T para rato y el que se enoja pierde.

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