¿Por qué es Claudia?

Nacional 23 de octubre de 2023 DANIEL ANTONIO LARA PALACIOS

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Desde que ganó la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México en 2018 a la par que Andrés Manuel López Obrador se convertía en presidente de los mexicanos, Claudia Sheinbaum Pardo se posicionó de forma natural como una fuerte aspirante a suceder en la presidencia de la República al carismático tabasqueño; claro, faltaba ver cómo lo hacía gobernando la ciudad más grande y probablemente la más problemática del país.

Pero la historia de Claudia no comenzó en esa elección, ni siquiera en 2000 cuando AMLO la invitó a formar parte de su gabinete en el Gobierno de la Ciudad de México por su perfil científico, obteniendo su primer cargo en la administración pública que devino en un magistral manejo de las contingencias ambientales como secretaria del Medio Ambiente; gracias a su gestión la calidad del aire del entonces Distrito Federal mejoró sustancialmente en comparación con gobiernos anteriores, demostrando así su valía como renombrada científica.

La lucha de la hoy exjefa de Gobierno tampoco comenzó en los años 90 del siglo pasado cuando se movilizó junto con muchos estudiantes por defensa de la educación pública desde la Universidad Nacional Autónoma de México en sus tiempos de estudiante de posgrado, o durante su estancia en el Colegio de Ciencias y Humanidades de la UNAM cuando comenzó su activismo en la huelga estudiantil en 1986.

La carrera política de Claudia Sheinbaum derivó de su activismo estudiantil, pero se consolidó como un gran cuadro al interior del Partido de la Revolución Democrática (PRD), es una mujer brillante no solo en lo académico y lo científico, sino en lo político, y si bien no cuenta con la estridencia común de los políticos, dada su formalidad y su manera académica de expresarse, si es reconocida como el máximo liderazgo de la izquierda actual únicamente, detrás del presidente Andrés Manuel López Obrador, aunque muchos periodistas afines al viejo régimen le quieran regatear su simpatía, ha ganado todos los cargos de elección popular para los que se ha postulado, siendo fundadora del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), partido en el que milita.

Para quien no la conozca parecerá un tanto nueva en los temas coyunturales de la vida pública nacional, pero que no quepa duda, es un acierto político postular a una mujer formada en la izquierda, pero nacida en la clase media, porque se manda un mensaje de unidad al país, que la clase media y la gente humilde tienen más en común de lo que los medios han querido vender, y que la verdadera forma de sacar adelante a la totalidad de la población es acabar con los privilegios de los grandes magnates encumbrados por el neoliberalismo, “la mafia del poder” solía llamarla el Presidente durante sus campañas por la presidencia, justicia social a través de la democracia efectiva es la aspiración del movimiento que encabezará Claudia.

La mayor virtud de Claudia, en mi opinión, es precisamente su origen, no tiene que impostar ninguna de sus actitudes, no hay poses ni hipocresías, desde muy joven comprendió lo que estaba mal en este país y a pesar de tener una crianza en la medianía económica que ofrece la academia intelectual, fue capaz de condolerse con sus hermanos mexicanos en desgracia, y defendió desde su posición de estudiante la educación pública y gratuita para el que quiera estudiar, vio las contingencias ambientales y puso al servicio de sus semejantes sus conocimientos y su talento para mejorar la vida de todos y en su faceta como jefa de Gobierno logro disminuir la criminalidad de forma notable, además de que la durante la pandemia de COVID-19 se hizo notar como la encargada de manejar la crisis en el valle de México.

El gobierno de la doctora Sheinbaum se caracterizó por la correcta administración de los recursos, sin escándalos de corrupción, una coordinación con la Fiscalía de la ciudad que dio frutos con la captura de criminales prominentes de la localidad; la comunicación social es uno de sus fuertes, ya que no basta con poner el huevo, metafóricamente hablando, hay que cacarearlo, socializar los logros para que la gente se sepa partícipe de los cambios y acompañe a su gobierno y lo apoye.

Sería la primera vez que una mujer lleve las riendas de la nación, pero no solo por ser mujer, sino por ser una destacada luchadora social, académica y científica; esto es positivo, parafraseando al filósofo Fernando Buen Abad en una entrevista con Julio Hernández López “Astillero”, los procesos de transformación desde el progresismo deben trascender a la figura carismática (en este caso la de López Obrador) para elegir un perfil, sí de izquierda, pero que lleve la lucha hacia un nivel académico, intelectual y de razón, trascender la evidente simpatía que genera el hoy Presidente, para abrazar el movimiento desde la raíz ideológica, pensada, asimilada e interiorizada por el pueblo, más allá del hartazgo de lo que había antes de 2018, la comprensión de lo que representa lo nuevo contra lo viejo, asestar el golpe mortal al neoliberalismo mexicano, el saqueo se paró pero falta reformar muchos de los resabios del sistema anterior al obradorismo en el poder. 

En resumen, la doctora Sheinbaum representa la continuidad, pero también la expansión y consolidación del programa exitoso del actual gobierno, por eso ¡¡¡Es Claudia!!!

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