Un cuento de hadas, el informe de un alcalde panista con tufo a corrupción

El de Durango capital, José Antonio Ochoa

Local 28 de agosto de 2023 MARTÍN M. GONZÁLEZ

web informe

Como en un cuento de hadas, de un alucinado paraíso que ni la mejor mota provoca, el otrora llamado Lord Huevos, hoy conocido por Toñín el chulo, Toñín el guapuras, Toñín el chuleador y enculeador de Durango, presentó su primer infame informe, su informe de resultados grandilocuentes y dignos del mejor LSD.

Ni la mayor calentura de Lewis Carrol con su “Alicia en el país de las maravillas” imaginó este psicodélico informe de Toñín el chulo, en el Durango maravilloso que dice este panista se ha convertido al municipio duranguense en un solo año de su gobierno fascista y prepotente.

 Un año de rentas oscuras y negocios turbios. De despedidos masivos de trabajadores municipales, desaparición de bibliotecas municipales, jugosos sueldos a sus amigis que ha nombrado funcionarios, acusaciones de narcotráfico de su antecesor Jorge Salum, secretarias pagadas como si fueran secretarias de Estado. Orgiásticas borracheras en el Museo de la Ciudad.

 Y la “joyita” de su gobierno neonazi, desaparecer el arte y la cultura, un instituto de arte y cultura (el IMAC) fundado hará veinticinco años y este alcalde Toñín Ochoa, en complicidad con su meretriz Cabildo, han borrado de un plumazo. Así como otras seis dependencias municipales, que fusionará en una sola, al mando de un todólogo, compadre y hermano de sangre de Toñín, el chulo de chulos.

No informó cuánto dinero ha gastado en fomentar el culto a su persona, su asqueroso narcisismo y egolatría, en espectaculares, anunciando al mundo y a la norteña ciudad, lo chulo que es. ¡¡Ve nomás que chulada de hombre soy!! Bendita sea la cuna que arrulló a esta galanura de macho.

No informó de los cientos de miles de pesos gastados en la impresión de su informe de resultados con su eslogan “Ve nomás que chulada”, sin aclarar a qué chulada se refiere, si es una chulada sus millones despilfarrados en su campaña de pose de macho lomo plateado, donde aparece en la portada, tipo hombre de acero, tipo garañón de rancho, a todo color, donde aparece en casi todas las fotos, en pose de galán de cine de ficheras.

O es una chulada esa estúpida historieta para explicar sus “hazañas” dando un rol en la “chula” para mostrar con “simpáticos” monitos lo que ha chambeado bien y monito, como si fuera una gracia y favor a los duranguenses, chingao para eso se le paga más de 130 mil pesos mensuales de sueldo, más prebendas, gastos de operación, celular, gasolina, comidas, bebidas espirituosas, peluquero, uñas pintadas, cremitas y afeites para verse chulo, gimnasio y suplementos vitamínicos para lucir mamador en las fotos y sus bacanales fiestecitas.

 Esa publicidad costó un billete, pero eso no lo informó el chulo número uno del condado de Durango.

En su informe de “ve nomás que chulada”, presume las perlas de la virgen, presumen hasta lo que no. Presume de audiencias ciudadanas, como esa vez que salió huyendo del Cabildo, ante los   reclamos de   comerciantes, ante la lluvia de huevos, lanzados a Lord Huevos.

En estos costosos folletitos, Ochoa Rodríguez, presume de haber hecho más obra pública, más proyectos, más infraestructura, que los cinco años de López Obrador. Incluso muestra que hizo más obra que en la reconstrucción de Europa, tras la Segunda Guerra Mundial.

Nomás le falta informar que acabó con el hambre en África y reconcilió a los rusos y ucranianos y que tapó todos los baches, no solo de la ciudad de Durango, sino de Zacatecas, Culiacán, Centroamérica hasta la Argentina.

Si al menos el 10 por ciento de lo que presume fuera cierto, sería ganancia, inflar números es rete fácil, maquillar cifras ni se diga, facturar empresas fantasmas y falsificar contratos, cosa natural en los panistas.

Pero del plato a la boca, se cae la sopa y más pronto cae un hablador que un cojo. Ya se comprobará al finalizar su trieno, aparezcan en las auditorías sus transas y desfalcos. Se sepa porque rentó camionetas en vez de comprarlas. Se sepa porque pagó ocho millones a un cantante mediocre y cuánto de esos ocho millones le tocó de moche. 

Por lo pronto, en un informe de gobierno digno de cualquier régimen priísta, demagógico y mentiroso, presume de corazones contentos, casas chuleadas, presupuestos participativos y una larga de mariguanadas que suena bien chidas, soltando cifras de mies de pesos invertidos con una facilidad diarreica que da miedo. 

Millones de millones, invertidos en la ciudad, que ya debiéramos vernos como la ciudad de Nueva York, pero seguimos siendo un ranchito bicicletero y malamente pavimentado. Millones al campo, millones invertidos en mochilas, en nutrir almas, en obras hidráulicas y pavimentación, sin mencionar el abusivo y arbitrario aumento en el pago de predial y agua potable, en más del 20 por ciento.

 En el descaro total, anuncia ser el mejor tercer alcalde de México, con el mejor desempeño, en encuestas pagadas por su gobierno, cuando las nacionales lo sitúan en entre los peores presidentes municipales, en el 134 de 150.

Se anuncia como el alcalde número uno en cercanía con los ciudadanos, cuando a ningún ciudadano se le consultó su canallada de desaparecer a la cultura y al arte, de cerrar las bibliotecas municipales, o cuándo hizo consulta ciudadana, cuál pinche cercanía con los ciudadanos.

Ya en la desfachatez y desvergüenza, como buen panista, en la burla total, insultando nuestra inteligencia, informa que su gobierno promueve un atractivo turístico y cultural, a través de festivales culturales como el Muuki, festival del día de muertos con 57 mil asistentes, entre vivos y difuntos.

El festival de la ciudad, un deslucido festival Ricardo Castro, sin pizca de la música del insigne músico y compositor duranguense, donde lo más execrable fueron los ocho millones de pesos pagados, en el fracasado concierto de Pepe Aguilar, en la plaza Cuarta Centenario y presume el festival El norte más mexicano, festival en Navidad.

 Luce en una foto, con orgullo de padre primerizo, que da identidad a la ciudad, con la colocación de letras de la marca turística, oh maravilla de la ingeniería, incluso ha venido desde las Europas a copiarle esta genial y nunca vista marca turística. Letras que forman la palabra Durango, un letrero que nos costó los millones de pesos, al ser de oro macizo.

Lo que no informa, Toñín el chulo, es la destrucción de la cultura y el arte en Durango. Su rechazo contra todo lo que huela a cultura y arte. Su desprecio por la lectura y las bibliotecas, es aberrante, es hitleriano. Hace honor a ese lema de los nazis: “cuando oigo la palabra cultura, me dan ganas de agarrar una pistola”, contradice su discurso de promover la cultura en su primer y esperamos último informe.

Presume que Durango es una casa tranquila, con camionetas perronas “rentadas cada una a un millón doscientos mil pesos por tres años, cuando comprar una de estas camionetas, perfectamente equipadas costaría 800 mil pesos y sería patrimonio de la ciudad y no se tendría que devolver como con las rentadas. 

Se enorgullece de que las camionetas permiten mejor maniobra en las persecuciones, más capacidad de transporte de personal, mayor espacio para guardar dentaduras y equipo táctico, un motor con mayor fuerza y mayor gasto de combustible, son 4x4 y que cada una, tiene cuatro llantas y lucecitas bien chidas, de colores y una sirenita que aúlla como los propios ángeles.

 Lo que no presumen, es que nomás son rentadas y habrá que devolverlas al terminar su gobierno. Y no habrá inversión ni patrimonio en la seguridad pública municipal.

El gran plus de este primer informe de resultados, los ciudadanos agradecidos por tan maravilloso trabajo, por tan maravilloso gobierno, por tener este maravilloso y chulo alcalde, Toñín el chulo, Toñín el hermosote, Toñín el guapo de guapos, es que viene una cuponera con descuentos en negocios de pintura, en tratamientos dentales, en pasteles, en colegiaturas.

Lo que debería haber hecho es dar descuentos en multas, en impuestos, en pago de agua y drenaje. Bajarse sus sueldo y privilegios. Recuperar la cultura y el arte. Devolver los libros a los duranguenses.

Durango con este alcalde, fascista y panista, no está más chulo como presume Ochoa Rodríguez, está más enculeado que nunca.

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